Estudiante Universitario prosigue programa de estudios no obstante enfrentar obstáculos académicos

Santiago, 12/Julio/2014

 

Un joven conocido por su fervor religioso y por su dedicación en favor de personas damnificadas por el terremoto del 2010 y del vasto incendio que afectó este año a Valparaíso, vuelve a hacer noticia.

Se trata de Alexander Sarabia, miembro de la Iglesia Adventista de Ñuñoa  (Santiago) y  estudiante del tercer año de la carrera de Odontología en la Universidad San Sebastián, sede Santiago. Fue de todos conocido el hecho de que habiéndosele denegado, junto con Macarena Lagos, compañera de carrera y miembro de la Iglesia Adventista de Maipú (Santiago), la posibilidad de hacer las evaluaciones en días que no fuesen los sábados, ellos presentaron un recurso de protección ante los Tribunales de Justicia competentes, correspondiendo a la Primera Sala de la Corte de Apelaciones estudiar el caso. Dicha entidad emitió un fallo, en primera instancia en fecha 02/enero/2014, acogiendo el recurso de protección por unanimidad.

Sin embargo, y para estupefacción de éstos estudiantes, el 11/marzo/2014  la Corte Suprema revocó en un fallo dividido, la sentencia apelada originalmente de manera favorable por el Tribunal aludido precedentemente, declarando en su lugar que se rechazaba el recurso de protección en cuestión.

Esta situación que claramente cercena la libertad religiosa, fue divulgada a través de diferentes medios de comunicación, incluyendo además, una declaración oficial de la Unión Chilena de Iglesia Adventista del Séptimo Día (13/marzo/2014), la que "lamenta decisión de la Corte Suprema" por razones obvias.

No obstante esta adversa situación, ambos estudiantes prosiguieron siendo fieles a sus convicciones y principios religiosos (Hechos 5:29), no importando cuán grande fuese el costo. A pesar de estas dificultades ambos terminaron el año académico 2012, aprobando todas sus asignaturas incluyendo aquella por la cual solicitaron el recurso de protección.
Dios se había manifestado de forma maravillosa, lo que da espacio para escribir otro testimonio; sin embargo, no era todo aún.

A comienzo del primer semestre del presente año 2014, Alexander debía rendir un examen solemne del ramo "Farmacología" en día sábado. Al momento de ser notificado, él avisó de inmediato a la dirección académica, que no le sería factible rendir el mencionado examen porque no armonizaba con la observancia del día prescrito en los Diez Mandamientos y por su Autor, como sagrado (Éxodo 20:8-11). Eso le significó obtener como nota y sin derecho a réplica, un "flamante" 1, lo que fue un golpe bajo animica y académicamente. Parecía que otra batalla de fe se venía por delante, pensando en que la reprobación lo retrasaría en un año.

Al llegar al examen de recuperación, necesitaba imperativamente obtener un 5,1 para poder aprobar. Esto complicaba al extremo el accionar debido a que la nota más alta del curso en el examen anterior (tercero) había sido un 4,5 lo que no era una buena señal matemática, sin embargo él tenía plena certeza de que no era su batalla y que las estadísticas en la fe no existen.

Con todo este cuadro adverso por delante, una vez que declinó el sol el sábado 5 del presente, se sumergió literalmente en un arduo estudio, con mucha oración de su parte y apoyado en este sentido, por sus padres. El exámen esta vez, estaba programado para el martes 8, el que efectivamente tuvo lugar durante la mañana, no sin antes haber orado intensamente. Una vez terminado, era cuestión de esperar el resultado. No se se supo absolutamente nada ---las horas parecían ser proféticas---, hasta que por fin, el miércoles 9 a las 11:00 horas, tuvo acceso a la nota, la que resultó ser sencillamente extraordinardia: nada menos que un 5,1...!! Era exactamente, la nota que necesitaba para poder aprobar el difícil ramo. Además, fue una de las notas más altas del curso. Dios había respondido maravillosamente las plegarias. Un verdadero milagro en medio de un tormentoso clima académico. Se cumplía una vez más la promesa de Dios que dice "...yo honraré a los que me honran" (1 Samuel 2:30).

Macarena, la otra estudiante que conoció al Señor en la Univesidad y que es actualmente la única adventista en su familia, pudo aprobar sus exámenes sin problemas, puesto que en este año, no habían evaluaciones agendadas en día sábado para sus asignaturas.

"Porque Tú eres grande, y hacedor de maravillas: Sólo Tú eres Dios" (Salmo 86: 10)

Siegfried G Mayr

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