Se inaugura Concilio anual, con énfasis en la vida sana y un llamado a la cortesía cristiana

Profesor de Harvard y Director mundial de la salud de la Iglesia llaman a incrementar la obra misionera de salud y a dar el ejemplo.

Octubre 09, 2014 | Silver Spring (Maryland, Estados Unidos) | Ansel Oliver/ANN
Un llamado a llevar a cabo cualquier cambio que sea necesario en la dieta, el ejercicio y las relaciones.
Peter Landless, director de Ministerios de Salud de la Iglesia Adventista, implora a cientos de los ejecutivos de la Iglesia Adventista mundial a que sean modelos de la vida sana a pesar de sus múltiples ocupaciones. [fotografía: Ansel Oliver]

El Concilio Anual 2014 de la Iglesia Adventista fue inaugurado con un llamado a la cortesía respecto de las discusiones de los próximos días, así como un importante llamado para que la Iglesia dé un énfasis especial en la salud. Se le imploró a los líderes que establezcan ministerios comunitarios de salud, y que también sean ejemplos de vida sana.

El vicepresidente Geoffrey Mbwana y el secretario ejecutivo G. T. Ng inauguraron los seis días de reuniones de la Junta Directiva de la Iglesia Adventista mundial en Silver Spring (Maryland, Estados Unidos), antes de que Ted N. C. Wilson, presidente de la Iglesia Adventista mundial, diera la bienvenida a los cientos de delegados presentes.

Wilson deseó las bendiciones de Dios para los presentes en la próxima semana de reuniones administrativas y espirituales. “Hemos estado orando con fervor para que esta sala sea llena de un espíritu de dulzura”, antes de leer una declaración de parte de los principales líderes. La declaración fue una clara referencia a la próxima discusión planificada para el próximo martes 14 de octubre, día en que se analizará el tema de la teología de la ordenación tanto de hombres como de mujeres.

“Nosotros los directivos de la Asociación General y las divisiones hacemos un llamado a todos los asistentes al Concilio Anual para que mostremos aceptación mutua como hermanos y hermanas en Cristo más allá de algunas diferencias de opinión que podrían hacerse evidentes respecto de ciertos temas”, dijo Wilson, al citar textualmente la declaración. “Solicitamos un respeto mutuo humilde y semejante al de Cristo, tanto en nuestras palabras como en nuestras actividades durante el Concilio Anual, y después de él”.

A partir de allí, la velada contó con tres presentaciones de destacados expertos en salud, cada uno de los cuales imploró a los delegados que den prioridad al ministerio de salud en sus propias regiones del mundo, y que hagan de la vida una prioridad personal.

David Williams, profesor de salud pública de la Universidad de Harvard y director asociado honorario del Ministerio de Salud de la Iglesia Adventista mundial, presentó una conferencia sobre la necesidad de ocuparse de temas relacionados con la salud, que incluyen las desigualdades de ingresos y raciales, el estrés y la depresión.

El mayor ejemplo del ministerio de salud, dijo, fue un centro misionero en Chicago establecido en 1893 por John Harvey Kellogg. La misión ofrecía comidas y refugio a las personas sin techo, una clínica, un centro de rescate para prostitutas, una casa maternal para madres solteras y una dependencia de rehabilitación de la drogodependencia. Kellogg estableció el centro después de leer el libro El ministerio de curación, de Elena G. White, una de las fundadoras de la Iglesia Adventista, dijo Williams.

El libro El ministerio de curación es nuestro libro de texto para el ministerio abarcador [de salud], y necesitamos regresar al maravilloso consejo que hemos recibido, que nos puede ayudar a enfrentar los desafíos que se presentan”, dijo Williams.

Fred Hardinge, director asociado de Ministerios de Salud de la Iglesia Adventista, hizo una presentación general sobre los estudios financiados por el gobierno que examinan a los adventistas por su longevidad. Dijo que los adventistas tienden a vivir de ocho a diez años más que la población en general. Uno de los factores clave es evitar la carne, especialmente la roja.

El doctor Peter Landless, director de Ministerios de Salud, se mostró de acuerdo, diciendo que una dieta vegetariana es el mejor régimen alimentario siempre que sea posible. El mensaje general enfatizó la vida equilibrada.

“El mundo de la ciencia nos está dando el mensaje a viva voz en las publicaciones científicas más modernas, con exámenes basados en evidencias, que muestran que las carnes no son buenas”, dijo Landless a los delegados. “Es mi deseo y mi oración de que adoptemos una dieta vegetariana, con un enfoque cristocéntrico equilibrado, sin colocarnos por ello en un determinado escalón de la escalera de la santificación, pero siguiendo y haciendo lo mejor que podamos en los ambientes donde nos movemos”.

Landless también instó a los líderes de la iglesia, que a menudo realizan extensos vuelos y participan de largas reuniones sentados, a que den un ejemplo de vida sana. “¿Cómo está usted? ¿Son sanas sus relaciones? ¿Están desarrollándose?”, preguntó.

La reunión llegó a su fin con el testimonio de Ian Sweeney, presidente de la Unión Asociación Británica, que habló de sus cambios recientes en el estilo de vida, que resultaron en un más apropiado peso corporal. En los dos últimos años, Sweeney dijo que perdió más de treinta kilogramos, y recibió una aclamación por su mejor aspecto físico, al dirigirse a una multitud de miembros de la iglesia durante una visita reciente del presidente Wilson.

Sweeney decidió ingerir alimentos más saludables y ejercitarse más después de darle un libro de salud a un vecino y captar la ironía que escondía la realidad de su propia situación.

“En 15 a 17 años, no había predicado ni un sermón sobre salud y temperancia, porque habría sido una muestra de hipocresía”, dijo Sweeney. “El espíritu me impresionó para que refleje en mi propia vida lo que quiero predicar”.

Mark Finley, asistente del presidente Wilson, culminó la reunión diciendo que “si la motivación para cambiar de estilo de vida es otra que no sea honrar a Dios con el cuerpo que me ha dado, esa motivación es realmente superficial […]. Me gustaría sugerirles que ustedes tienen el poder que viene de Cristo para hacer cambios en su estilo de vida, cuando vamos a él y le decimos: ‘Señor, mi cuerpo es tuyo. Quiero honrarte en todos los aspectos de mi vida’”.

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