Tres reconocidos investigadores reciben la medalla de distinción de Salud Adventista

El trío ha promovido la prevención de conductas de riesgo por medio de las relaciones sanas

Octubre 09, 2014 | Silver Spring (Maryland, Estados Unidos) | Ansel Oliver/ANN
El premio también fue entregado al doctor Gary Hopkins el 8 de octubre pasado, durante una reunión conjunta de la IPA y la Universidad Andrews en la sede central de la Iglesia Adventista. [fotografía: Ansel Oliver]
Desde Izq.: Dr. Peter Landless, director de Minist. de Salud IASD m; Duane McBride, prof. de investigaciones sociológicas de la Univ. Andrews y director del Inst. p/ Prevención de Adicciones; Delbert Baker, vicepte. IASD m; y Niels-Erik Andreasen, rector.

Tres expertos adventistas de salud recibieron la Medalla de Distinción de los Ministerios de Salud por sus investigaciones continuadas y promoción de relaciones sanas para prevenir las conductas de riesgo.

Los profesores Gary Hopkins y Duane McBride, de la Universidad Andrews, recibieron en el día de ayer la condecoración durante un encuentro de la junta del Instituto para la Prevención de Adicciones de la sede central de la iglesia. La psicóloga infantil Kiti Freier Randall no pudo asistir y recibirá el premio antes de fin de año.

Peter Landless, director de Ministerios de Salud de la Iglesia Adventista mundial, dijo que las investigaciones que hicieron los tres en la última década ha significado una “tremenda contribución” a la iglesia y a la sociedad. Gracias a sus trabajos y artículos en publicaciones eruditas, los tres han promovido la importancia de las relaciones sanas para reducir las conductas de riesgo en los jóvenes, y para estabilizar las influencias en el caso de los adultos y personas mayores.

“Han sido gigantes a la vanguardia de este campo”, dijo el pastor Peter Landless, director de Ministerios de Salud de la Iglesia Adventista mundial. “Dan credibilidad significativa y adicional a los métodos de ministerio y prevención”.

Al recibir el premio, Duane McBride, director ejecutivo del Instituto para la Prevención de Adicciones y presidente del Departamento de Ciencias de la Conducta de la Universidad Andrews, dijo sentirse agradecido por el impacto de su obra.

“Me siento muy honrado que se reconozca el trabajo que he estado haciendo durante toda la vida”, dijo McBride.

McBride dijo que la mayor parte de sus investigaciones más destacadas se enfocaron en la importancia de las comidas familiares, explicando que brindan un vínculo importante entre los hijos y los padres. Los niños que comen con sus familias tienen probabilidades de tener menores índices de consumo de drogas, alcohol y tabaco.

El doctor Gary Hopkins, director asociado del Instituto para la Prevención de Adicciones, profesor de investigación de ciencias del comportamiento de la Universidad Andrews y profesor asistente adjunto de salud pública de la Universidad de Loma Linda, dijo que apreciaba el premio y que recibirlo fue una sorpresa.

Hopkins fue probablemente el primero en estudiar la correlación entre el servicio comunitario y el uso de drogas. Las investigaciones mostraron que los jóvenes que participan en el servicio comunitario tienen menos probabilidad de abusar de drogas o en el caso de las señoritas, de quedar embarazadas de adolescente. “Cuando los jóvenes piensan menos en sí mismos y más en ayudar a otros, algo especial sucede”, dijo. Sus investigaciones han aparecido en numerosas publicaciones, incluido el American Journal of Public Health y el Journal of Preventive Medicine.

Kiti Freier Randall, una médica clínica y profesora en los departamentos de Pediatría y Salud Pública de la Universidad de Loma Linda, dijo que se sentía honrada de recibir el premio. “Me siento tan privilegiada de tener la oportunidad de compartir el mensaje de las ‘Relaciones y el bienestar’ con la familia de la iglesia mundial”, dijo.

Su principal área de investigación y trabajos clínicos está dedicada a niños que han experimentado traumas como consecuencia de ambientes amenazados por las drogas. Su investigación ha demostrado que más allá del origen de los riesgos, las relaciones sanas son la respuesta para mejorar la resiliencia y el bienestar.

“Fuimos creados para tener una relación con Dios”, dijo Randall. “Ha sido gratificante ver que el campo de las ciencias sociales y la medicina validan esto aún más”.

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