A los 81 años fallece Boothby, obstinado Abogado Adventista de la libertad religiosa

El litigante para cuestiones de Iglesia y Estado fue el primero en su clase dentro de la Iglesia Adventista

Noviembre 11, 2014 | Silver Spring (Maryland, United States) | Andrew McChesney/Adventist Review

Lee Boothby (derecha), da la mano a otro hombre en 1967, en la Universidad Andrews, su alma mater, donde fue miembro de la Junta Directiva. [fotografía por cortesía de la Base de Imágenes del Centro de Investigaciones Adventistas]
Lee Boothby (derecha), da la mano a otro hombre en 1967, en la Universidad Andrews, su alma mater, donde fue miembro de la Junta Directiva. [fotografía por cortesía de la Base de Imágenes del Centro de Investigaciones Adventistas]

Lee Boothby, uno de los primeros abogados adventistas y precursos en la defensa de los derechos de observancia del sábado, ha fallecido a la edad de 81 años.

Boothby falleció en la mañana del 4 de noviembre en una residencia de cuidados especiales, cerca de su hogar en Berrien Springs (Míchigan, Estados Unidos), según dijeron su familia y amigos.

En 2013 se trasladó a Míchigan después de sufrir un accidente cerebro vascular en Washington D.C., donde trabajó la mayor parte de su carrera y tuvo una oficina hasta que cayó enfermo.

Boothby fue campeón de los derechos laborales de los adventistas y otros creyentes en las décadas de 1960 y 1970, contribuyendo a elaborar la definición legal de los arreglos por motivos religiosos en el trabajo. El tema pasó a la vanguardia después de que el Congreso de los Estados Unidos sancionara la Ley de Derechos Civiles de 1964, un hito legislativo que proscribió la discriminación sobre la base de raza, color, religión, sexo u origen nacional.

“A nivel nacional, si hubo alguien que desarrolló el concepto de arreglos por motivos religiosos en el trabajo, ese fue Lee Boothby”, dijo Robert Nixon, un amigo cercano, que comenzó a trabajar con Boothby como joven abogado en 1974, y se presentó junto con él ante la Corte Suprema de los Estados Unidos.

“Era implacable respecto de las obligaciones de los empleadores”, dijo Nixon, quien se jubiló en 2005 como asesor legal general de la Asociación General.

Boothby comenzó a tomar casos de arreglos por motivos religiosos en el trabajo antes de que la Asociación General, el ente administrativo de la Iglesia Adventista mundial, designara un asesor legal asociado para ayudar en cuestiones de libertad religiosa. Boothby ocupó brevemente ese cargo en la Asociación General.

“La contribución de Lee a la iglesia y a los litigios se produjo en una época cuando la Iglesia Adventista no tenía muchos abogados, y recién estaba conformando su equipo de libertad religiosa”, dijo Todd McFarland, quien supervisa los casos de libertad religiosa como asesor legal asociado en la Asociación General. “Era un líder”.

Y añadió: “La Iglesia Adventista y personas de otras religiones están en deuda con Lee Boothby, por su contribución a la libertad religiosa a lo largo de las décadas”.

Boothby fue un destacado propulsor de la Primera Enmienda de los Estados Unidos, que establece un muro de separación entre la Iglesia y el Estado. Ningún creyente estaba fuera de sus límites y, además de muchos adventistas, entre sus clientes había miembros de la Ciencia Cristiana, la Cientología y Hare Krishnas.

En la década de 1990, Boothby llevó su lucha ante el exbloque soviético, visitando muchos países de Europa Oriental para promover el concepto de la libertad religiosa bajo sus nuevas constituciones.

Orva Lee Boothby nació el 17 de marzo de 1933 en Bakersfield (California, Estados Unidos). Recibió el nombre de un querido pastor, Orva Lee Ice, pero cuando ingresó a la escuela de leyes de la Universidad Estatal Wayne, en Detroit, decidió dejar de lado su primer nombre.

Durante un tiempo vivió a la sombra de su padre, Robert Loren Boothby, un renombrado evangelista adventista que bautizó a cientos de personas.

“Cuando era joven, parecía que todos los que conocía habían sido bautizados por mi abuelo”, dijo la hija mayor de Boothby, Robin Rene Allen.

Pero Boothby, que asistió a la Universidad Andrews, tenía un impulso y una determinación que atrajo la atención de la gente apenas terminó de estudiar en la escuela de leyes en 1957, dijeron sus amigos. Antes de la sanción de la Ley de Derechos Civiles en 1964, ya se había hecho de un nombre como litigante principal en casos relacionados con los derechos individuales de conciencia y de oposición religiosa a ser parte de los gremios.

“Lee fue el primero y, por mucho tiempo, el único y el más influyente litigante de Iglesia y Estado que tuvo la Iglesia Adventista”, dijo Mitchell Tyner, su amigo de larga data, quien se jubiló de la Asociación General como asesor legal general en 2006.

“Era terriblemente firme en su tarea”, dijo Tyner. “Para muchos de nosotros que lo seguimos décadas después, era la imagen según la cual medíamos nuestras contribuciones.

Tyner agregó que Boothby fue uno de los primeros abogados que surgió de la Iglesia Adventista.

Boothby dirigió o trabajó como asesor legal general de varias organizaciones, entre ellas, Americans United for Separation of Church and State, la Comisión Internacional de Libertad de Conciencia, y la Academia Internacional para la Libertad de Religión y Creencias.

A Boothby le preocupaba que los políticos de los Estados Unidos estaban derribando bloques del muro de separación entre la Iglesia y el Estado, al crear una nueva religión de compromisos que no ofendiera a nadie.

“Lo que estamos viendo cada vez más es una nueva religión estatal secular”, dijo Boothby a la revista Time en una nota de tapa de 2001 sobre las relaciones entre Iglesia y Estado. “En realidad, eso no es religión”.

Boothby no quería permitir que sucediera eso, y siguió casos en muchas cortes, incluida la Corte Suprema, la Cámara de Apelaciones de los Estados Unidos, los Circuitos Federales 3°, 5°, 6°, 7°, 8°, 9°, 10° y 11°, y la Corte Impositiva, entre otros.

Tyner describió a Boothby como “un tipo Llanero Solitario, y muy bueno en esa tarea”.

“Para él era imposible jubilarse”, contó. “Siguió y siguió hasta que casi se desintegra en el trabajo”.

Su hija, Robin Allen, dijo que su padre prefería vacacionar en lugares cálidos como Hawáii o Jamaica, pero que la prioridad siempre fue su trabajo.

“Mi padre era un “trabajólico” extremo, y en ocasiones, nuestras vacaciones tenían que cortarse”, dijo Allen. “Recuerdo buscando un teléfono en todos lados para hacer una llamada”.

Aun después del accidente cerebro vascular, Boothby siguió interesado en sus clients. Estos los visitaban en el hospital en Washington, donde permaneció durante varios meses antes de trasladarse a Míchigan.

“No era solo su abogado sino también su amigo”, dijo Allen.

La hija de Boothby agregó que su padre tenía una relación muy personal con Dios, y que jamás impuso sus creencias en los demás.

“Creo que esto se debía a su sólida convicción de que la religión es una decisión personal, y que debería permitirse que cada individuo escoga el tipo y el objeto de adoración que desee”, concluyó.

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