Los límites del ecumenismo

"Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado: no os apartéis a derecha ni a izquierda; Andad en todo camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis, y os vaya bien..."
(Deuteronomio 5:31,32; Isaías 8:20).

07 de Marzo de 2016 | Ñuñoa (Santiago, Chile) | Siegfried Mayr @inunoa

Los creyentes adventistas del séptimo día me suelen inundar con preguntas cuando saben que he representado a la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la Organización de Naciones Unidas (ONU) y en reuniones de organizaciones cristianas ecuménicas.

 

“¿Cómo ven exactamente los adventistas la unidad cristiana, las relaciones interconfesionales y el ecumenismo?” es lo que suelen preguntar. “¿Por qué los adventistas prefieren aceptar y mantener solamente el estatus de observadores y no ser miembros entre las organizaciones cristianas ecuménicas? ¿Por qué los adventistas aceptan relacionarse con otros grupos cristianos y no cristianos y a la vez se abstienen de ser parte de los cuerpos ecuménicos cristianos y religiosos organizados?”

 

Mi respuesta es sencilla: Es legítimo para todas las personas de buena voluntad unirse para salvar vidas, proteger vidas, y afirmar la importancia y santidad de la vida. Es incluso más urgente para todas las personas asociarse para hacer de este mundo un lugar mejor para todos los seres humanos, contribuyendo a una mejor salud, educación, y un trabajo humanitario en toda dignidad, libertad, justicia, paz y fraternidad.

 

Todos estos servicios y actividades de la Iglesia Adventista del Séptimo Día buscan promover la vida, y una vida en abundancia. En el cumplimiento de la misión de la iglesia, los adventistas se relacionan con otras organizaciones cristianas. Respecto su posición en las organizaciones cristianas globales, la Iglesia Adventista ha mantenido un estatus de observadora en las reuniones y ha estado abierta a asociarse con otras iglesias en áreas que no comprometen su identidad, misión y mensaje. La regla de oro e no mantener la membresía en ningún cuerpo ecuménico que erradique o erosione la voz distintiva adventista en referencia a la soberanía de Dios el Creador, el sábado y la segunda venida.

 

En principio, los adventistas no se involucran en alianzas con otras iglesias debido a la adhesión adventista a un enfoque holístico e integrado de las doctrinas bíblicas y para defender las doctrinas que los adventistas consideran que han sido marginadas, modificadas u olvidadas en el curso de la historia de la iglesia.

 

Dicho esto, unidad no es una palabra fea. Los adventistas valoran la unidad así como Dios también lo hace. La unidad está enraizada en la existencia de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Los adventistas promueven la unidad por causa de la misión, para dar a conocer a Cristo a todos los grupos de personas, lenguas, tribus y naciones. Los cristianos también pueden unirse para hacer de este mundo un lugar mejor a través de la promoción de la salud, la educación, el trabajo humanitario y la promoción y protección de los derechos humanos.

 

Pero los cristianos deben tener en cuenta que perderán de vista su llamado principal si no se unen para levantar y modelar los valores espirituales cimentados en el evangelio eterno. Las virtudes teológicas de la fe, esperanza y amor son supremas en la comisión cristiana y un regalo para el mundo. Estas virtudes pueden florecer mejor cuando la libertad religiosa es una realidad. La libertad religiosa para los adventistas es el antídoto al ecumenismo sincretista y un llamado a abrazar la verdad con la inalienable libertad de conciencia, libertad religiosa o de creencia, libertad de expresar públicamente las creencias propias, libertad de invitar a otros a compartir las creencias de uno o a unirse a su comunidad de fe.

 

 

Una mirada detenida al ecumenismo

 

Un grupo de temas relacionados entre sí en la arena de las relaciones interreligiosas e interdenominacionales que necesita muchísima claridad son el tema de la unidad, unidad visible y ecumenismo. Otras palabras salen a colación en la conversación a menudo, como si significasen lo mismo. Son la colaboración, asociación y diálogo interdenominacional o interreligioso.

 

La palabra “ecumenismo” se usa de forma distinta en diferentes contextos. La palabra puede referirse a la unidad entre las iglesias cristianas del mundo, pero se suele usar para describir un sentido general de relaciones cordiales, diálogo o asociación para un proyecto.

 

Históricamente, los primeros concilios de la iglesia eran llamados ecuménicos en el sentido de que muchas iglesias interactuaban para definir su ortodoxia. Este no es el sentido que se le da hoy día. Algunas denominaciones, tales como las iglesias católica y ortodoxa, la usan en este sentido porque creen que son garantes de la ortodoxia. Pero etiquetar cualquier asociación entre cristianos como ecumenismo doctrinal puede ser debido a la desinformación, falta de conocimiento e incluso ser descabellado. La honestidad espiritual también se necesita para identificar y evaluar el contenido real de las relaciones interconfesionales.

 

 

Definiendo “Unidad”

 

El concepto de unidad tiene una sólida base bíblica y teológica. La bendición que Dios pretendió hacer llegar a través de Abraham y su descendencia estaba destinada a todas las familias de la tierra. Dios quiere que su pueblo experimente la unidad doctrinal.

 

Esto nunca se llegó a materializar a través del pueblo de su pacto, Israel. La creencia en la resurrección de los muertos, por ejemplo, no era compartida por todos los israelitas. El Nuevo Testamento menciona que los saduceos no creían en la resurrección de los muertos.

 

Hoy, la unidad es entendida de forma diferente entre las diferentes iglesias cristianas. Para los católicos, por ejemplo, la unidad incluye el concepto de comunión de los santos, significando tanto aquellos que están vivos como los que están muertos.

 

En la Enciclopedia Católica, la comunión de los santos es descrita como “la solidaridad espiritual que une a los fieles en la tierra, las almas en el purgatorio, y a los santos en el cielo en unidad orgánica del mismo cuerpo místico bajo Cristo, su cabeza …. Los participantes en esta solidaridad son llamados santos a causa de su destino (el cielo) y por participar de los frutos de la redención.”

 

Con este ejemplo en mente, la unidad global de la iglesia solo podría ser una realidad si todos los cristianos adoptasen la perspectiva católica o su comprensión de la realidad a nivel mundial o si todos los católicos abandonaran sus creencias profundamente arraigadas.

 

No obstante, muchas cosas unen a los cristianos, empezando por el fundamento de la unidad en sí mismo.

 

La unidad es algo precioso para el corazón de Dios. El plan de salvación completo demuestra la determinación de Dios en unir la familia que creó a su imagen, ahora dividida y dispersa. La unidad está fundamentada en el ser mismo de Dios, quien es Trinidad, una unidad en la trinidad.

 

La muerte de Jesús tiene el propósito de reunir a las personas en un pueblo. En Juan 17, Jesús oró pidiendo unidad por causa de la misión de modo que el mundo pudiese creer. El Espíritu Santo fue enviado para sellar la unidad en la misión.

 

 

Las contribuciones adventistas a la unidad

 

Los adventistas se unen a Dios en todo lo que Dios está haciendo por la salvación del mundo. Dios evangeliza (Gálatas 3:8) y nosotros también. Dios está comprometido en unir el mundo entero bajo el señorío del Salvador Jesucristo. Nos unimos a Dios para cumplir su propósito de elevar a Dios el Hijo de modo que el mundo pueda ser salvo.

 

Los adventistas están comprometidos a llamar a todos los pueblos a fijar sus ojos en Jesús (Hebreos 12:1). Le recuerdan a todos los cristianos lo que constituye la una confesión central desde los tiempos de los apóstoles y también presente en el credo de la iglesia cristiana primitiva: la segunda venida de Jesucristo.

 

El principio que da forma a las relaciones de los adventistas con otros cristianos tiene dos aspectos inseparables: la verdad y la libertad religiosa. La cofundadora de la Iglesia Adventista, Ellen G. White, subrayó esto en el libro Hechos de los Apóstoles, escribiendo: “El estandarte de la verdad y de la libertad religiosa sostenido en alto por los fundadores de la iglesia evangélica y por los testigos de Dios durante los siglos que desde entonces han pasado, ha sido, para este último conflicto, confiado a nuestras manos. La responsabilidad de este gran don descansa sobre aquellos a quienes Dios ha bendecido con un conocimiento de su Palabra. Hemos de recibir esta Palabra como autoridad suprema. Hemos de reconocer los gobiernos humanos como instituciones ordenadas por Dios mismo, y enseñar la obediencia a ellos como un deber sagrado, dentro de su legítima esfera. Pero cuando sus demandas estén en pugna con las de Dios, hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres” (página 56).

 

Más fundamentalmente, los adventistas entienden que su misión, tal cual indica su nombre, resaltando la verdad de la segunda venida como la esperanza para este mundo para que finalmente abrace la liberación de la muerte y del mal, trayendo con ello justicia y paz. Estas convicciones son las razones por las que los adventistas enfatizan la segunda venida y un mensaje de sanidad.

 

Los adventistas entienden que las palabras de Jesús cuando llamó a sus discípulos “sal y luz” (Mateo 5) también se aplican a ellos.

 

Todo aspecto de compromiso con cualquier institución, agencia u organización, ya sea eclesiástica o política, en primer lugar es predicar la razón de la existencia de la iglesia: llevar esperanza a la humanidad enredada en toda clase de mal. Para cumplir la misión, los adventistas siguen el método de Jesús: “Únicamente el método de Cristo dará verdadero éxito para alcanzar a la gente. El Salvador se mezclaba con los hombres como alguien que deseaba su bien. Les manifestaba simpatía, atendía a sus necesidades, y ganaba su confianza. Luego los invitaba así: “Sígueme.”(Obreros Evangélicos, página 376.2).

 

Jesús sirvió a la gente, los sanó, y los alimentó sin condiciones. Les hizo saber y sentir que eran libres de escoger su futuro con o sin él. La libertad de conciencia le importa. Sin esta libertad ningún pacto puede ser genuino. Esto es porque el amor no puede ser forzado.

 

 

Las relaciones interdenominacionales y los adventistas

 

Los adventistas reconocen a otros cristianos como miembros genuinos del cuerpo de Cristo. Pero los adventistas no mantienen ninguna membresía estructural formal en organización ecuménica alguna, en primer lugar por motivos y propósitos de libertad religiosa. La membresía en un cuerpo ecuménico limitaría la libertad de compartir las convicciones propias con nadie más y por lo tanto, amenazaría una misión del tiempo del fin, tal y como los adventistas la entienden.

 

Los adventistas no son parte de organizaciones ecuménicas que requieren membresía, pero sí disfrutan de estatus de invitados u observadores en las reuniones.

 

La asociación con otras denominaciones cristianas está de acuerdo con el punto de vista adventista sobre otros cristianos. Ellen G. White, escribiendo sobre la temperancia, dijo lo siguiente sobre los dirigentes de otras denominaciones: “En otras iglesias hay cristianos que se destacan en defensa de los principios de la templanza. Debemos procurar acercarnos a estos obreros y preparar el terreno para que nos acompañen. Debemos invitar a hombres grandes y buenos para que secunden nuestros esfuerzos por salvar lo que se ha perdido” (Consejos sobre la Salud, página 430.3).

 

En referencia a la oración, Ellen G. White dijo: “Nuestros ministros deben procurar acercarse a los ministros de otras denominaciones. Oren por ellos y con ellos, pues Cristo intercede en su favor. Tienen una solemne responsabilidad. Como mensajeros de Cristo, deben manifestar profundo y ferviente interés en estos pastores del rebaño” (Testimonios, Vol. 6, página 84.2).

 

En consonancia con el consejo de arriba, la Asociación General, el cuerpo administrativo de la Iglesia Adventista mundial, ha registrado en su manual de régimen interno de la Asociación General (Working Policy) que los dirigentes de la iglesia “reconozcan cada agencia que eleve a Cristo ante los hombres como parte del plan divino para la evangelización del mundo, y … tengan en alta estima los cristianos y cristianas que están incolucrados en la ganancia de almas para Cristo.”

 

 

Razón fundamental para rechazar el ecumenismo

 

La unidad, aunque claramente deseada por Dios, no es el valor supremo. La lealtad a la verdad de Dios tiene prioridadad.

 

La Iglesia Adventista y otras denominaciones que no se han unido a los cuerpos ecuménicos objetan al ecumenismo como doctrina o como un objetivo para unir las iglesias cristianas en una iglesia mundial, llevando a la pérdida de la identidad distintiva denominacional. Los adventistas y otros creyentes tampoco se adhieren a las alianzas sincretistas que disminuirían la importancia y peso de la verdad, especialmente cuando las creencias en algunas iglesias pueden no estar en armonía con la verdad bíblica revelada.

 

La mayor preocupación de los adventistas es que se les restrinja las posibilidades a la hora de poder compartir sus convicciones con cada persona independientemente de su persuasión religiosa o filosófica. Esto es un tema fundamental para la libertad religiosa. Los cristianos no pueden cuestionar el derecho a la libertad de religión o creencia cuando incluso el mundo secular ha aceptado este valor como derecho fundamental.

 

 

Conclusión

 

Mientras consideramos a otros cristianos como hermanos y hermanas en Cristo, el principio que previene a la Iglesia Adventista mundial de ser miembro de una unión organizada de iglesias tales como el Consejo Mundial de Iglesias (World Council of Churches) es la libertad religiosa. La libertad religiosa implica el derecho sin restricciones de compartir las convicciones religiosas propias y el derecho a invitar a otros a unirse a su propia tradición cristiana sin ser acusado o etiquetado de proselitista.

 

Los adventistas del séptimo día apoyan la unidad cristiana a la vez que se unen al Dios triuno quien está determinado en reunir a las personas que creó a su imagen y semejanza. El propósito de todo el plan de salvación es la restauración de la imagen de Dios y la reunión de aquellos que él salva. La unidad está cimentada en Dios. Fue por este motivo por lo que Jesucristo vino a la tierra para unir a todas las familias de este mundo.

 

La unidad doctrinal entre las iglesias cristianas es elusiva e inalcanzable, a menos que las iglesias pierdan sus creencias distintivas y se unan en una de las grandes tradiciones, ya sea la católica, la ortodoxa, protestante, anglicana, reformada, evangélica, pentecostal o adventista.

 

La libertad de religión o creencia es un don no negociable de Dios que debe caracterizar la libertad de cada cristiano o comunidad cristiana a la hora de compartir sus convicciones con otros, invitarlos a unirse a su tradición. Obviamente, por causa de la misión los cristianos pueden unirse para testimoniar de Cristo a un mundo que le necesita con gran urgencia.

 

Cómo relacionarnos con otros

 

La cofundadora de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Ellen G. White ofrece consejos prácticos en el arte y la ciencia de relacionarse con cristianos de otras denominaciones. A continuación tres consejos:

 

No denuncien a otras denominaciones—Cuando algunos que carecen del Espíritu y del poder de Dios llegan a un campo nuevo, comienzan denunciando a otras denominaciones, pensando que pueden convencer a la gente de la verdad al presentar las inconsistencias de las iglesias populares. Puede ser necesario hablar de estas cosas en algunas ocasiones, pero en general sólo crea prejuicio en contra de nuestro trabajo y cierra los oídos de muchos que de otra manera hubieran escuchado la verdad. Si estos maestros se conectaran estrechamente con Cristo, tendrían la sabiduría divina para saber cómo dirigirse a las personas” (Ministerio Pastoral, página 105.2).

 

Evitad las barreras innecesarias—Al entrar en un lugar, no debemos erigir barreras innecesarias entre nosotros y las otras denominaciones, especialmente los católicos, de manera que ellos piensen que somos sus enemigos reconocidos. No debemos crear prejuicios en sus mentes en forma innecesaria, haciendo una incursión contra ellos. Hay muchas personas entre los católicos que viven de acuerdo con la luz que tienen, en un grado mucho mayor que muchos de los que pretenden creer la verdad presente, y Dios los probará a ellos tan ciertamente como nos ha probado a nosotros” (Manuscrito 14, 1887. Evangelismo,página 109.6).

 

“Las mentes finitas no pueden estimar plenamente el valor de un alma. ¿Con cuánta gratitud recordarán los rescatados y glorificados a los que hayan sido instrumentos de su salvación! Nadie lamentará entonces sus esfuerzos abnegados y labores perseverantes, su paciencia, longanimidad y fervientes anhelos por las almas que podrían haberse perdido si hubiese descuidado su deber o se hubiese cansado de hacer el bien” (Testimonio para la Iglesia, Vol. 5, página 584.3).

 

 

27 Formas en que los adventistas pueden alentar la unidad cristiana

 

Aquí hay 27 aspectos de la unidad cristiana en los que los adventistas pueden participar y alentar legítimamente:

 

Unidad en la confianza de la visión cristiana de Dios, un Ser supremo que está en buena predisposición hacia los seres humanos, un Dios que es amor y que ama a los seres humanos que creó a su imagen. La unidad en la convicción de ser amados por Dios.

Unidad en la necesidad de tener la mente de Cristo.

Unidos en la identidad compartida: Una nueva humanidad recreada a la imagen de Jesucristo, para la gloria de Dios el Padre, a través del Espíritu Santo. La unidad teológica sobre la aceptación de la identidad de Dios tal cual es revelada en la Escritura como Trinidad.

Unidad en un bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Unidos para llevar frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5).

Unidos en el gozo de Jesús, el Jesús que se hace pleno en todos sus discípulos de ayer y de hoy.

Unidad en la comprensión de nuestro llamado primordial para amar a Dios con todo nuestro ser y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Unidos para participar en la misión de Dios, que consiste en testimoniar de Cristo como Señor y Salvador. Unidad de propósito en la Misión de Dios.

Unidos en la comprensión de la realidad metafísica y controversia espiritual entre el bien y el mal, Cristo y Satanás.

Unidos en resistir al mal y en abstenerse de hacer daño a los demás.

Unidos en la experiencia de la tribulación, el reino, y la paciente perseverancia en Jesús (Apocalipsis 1:9).

Unidad en el trabajo humanitario o unidad para mejorar las condiciones de vida de nuestros vecinos como expresión de solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en humanidad.

Unidad para promover la temperancia ha sido altamente recomendada por los fundadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Unidad en la promoción de la libertad, igualdad y fraternidad es parte del mandato internacional ratificado por las Naciones Unidas.

Unidad en la determinación para sostener la dignidad de cada persona, unidad en valores, es imperativa para aquellos que creen que los seres humanos son creados a imagen de Dios según su semejanza.

La unidad en el compromiso por la no-violencia es parte del rechazo a violar los derechos de las personas a la paz y la integridad en todas las dimensiones de la humanidad.

Unidad en el trabajo por la paz, justicia y reconciliación es un imperativo dado por Jesús a todos sus discípulos en el famoso Sermón del Monte. La unidad en la pacificación.

Unidad al servicio de las comunidades para mejorar las condiciones de vida de sus integrantes. Unidad en la solidaridad con la familia humana es una parte inamovible del evangelio cristiano. Amor por Dios y amor por el prójimo se expresa a sí mismo de forma concreta y tangible al ayudar a las personas que están ante un desafío económico.

Unidad al aliviar el sufrimiento humano y restaurar a las personas a una salud comprehensiva es el evangelio en acción. Fue parte del ministerio de Jesús puesto que no solo proclamó las buenas nuevas sino que también hizo realidad esas buenas nuevas sanando a las personas. Unidad en el trabajo para un cuidado comprehensivo de la salud y para mantener y sostener la dignidad humana forma parte del ministerio de restauración que comprende el objetivo de la salvación.

Unidad promoviendo la temperancia forma parte de la educación responsable.

Unidad en la promoción y protección de la vida. Este tipo de unidad puede esbozar un gran consenso y traer a las personas de buena voluntad y compasivas desde diferentes trasfondos religiosos y filosóficos.

Unidad en el ensalzamiento de la santidad de la persona.

Unidad de las iglesias en la misión a causa del ensalzamiento de Jesucristo ante el mundo parece encontrar consenso entre los cristianos de varias denominaciones. El milagro de la colaboración en la misión ya tiene un sólido fundamento entre las denominaciones históricas y más recientes. Esta unidad en el propósito de testimoniar de Cristo no debería minimizar las diferencias doctrinales.

Unidad en la práctica y predicación de las enseñanzas de Jesucristo (Bienaventuranzas).

Unidad al ser protegidos y cuidados por Dios (el Padrenuestro).

Unidad en el rechazo de la parcialidad (Santiago 2).

Unidad al someternos a Dios y contra los conflictos, violencia y guerras (Santiago 4).

 

 

6 Zonas de peligro para la unidad

 

El compromiso a causa de la unidad podría significar la pérdida de identidad propia en seis áreas. Los adventistas están resueltos a no sacrificar sus convicciones fundamentales por causa de la unidad.

 

Unidos en la fundamentación de la Escritura, como revelación del carácter de Dios y voluntad absoluta. Unidad epistemológica. La centralidad de la Biblia como fuente de revelación del carácter de Dios, su voluntad, propósito es primordial para los adventistas del séptimo día.

Unidos en nuestra lealtad a la verdad bíblica como sola fuente de doctrina: Unidad doctrinal.

Unidos en la vida y proclamación del mensaje de los tres ángeles: Temer a Dios, darle gloria, y adorarle con lealtad inflexible (unidad en la escatología profética).

Unidad en la hermandad con el Sumo Sacerdote celestial. Se ha confiado particularmente a los adventistas la verdad de la función sumo sacerdotal de Jesucristo.

Unidad en la bendita esperanza de la segunda venida y expectación del Rey de reyes y Señor de señores quien traerá consigo completa sanidad, justicia, paz y hermandad eterna.

Unidad siendo parte del movimiento de resistencia del tiempo del fin, un pueblo determinado a adorar a Dios solamente a pesar del coste que esto pueda significar para ellos. Aquí es donde la libertad religiosa juega su función clave. La libertad religiosa es un antídoto para el ecumenismo eclesiástico no basado en la verdad y libertad. Los adventistas aman y valoran la libertad fundamental representada en la libertad religiosa, que incluye la libertad en promover y propagar la fe propia de cada uno a todos los demás, en cualquier lugar y momento, sin coerción, intimidación o manipulación.

 

Sobre el autor:

 

Ganoune Diop fue elegido director del departamento de Relaciones Públicas y Libertad Religiosa de la Asociación General el pasado Congreso Mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día durante Julio de 2015. En 2011 fue nombrado director adjunto del departamento y el representante de la Iglesia Adventista para las relaciones interreligiosas e intermediario en Naciones Unidas.

http://revista.adventista.es/2015/12/los-limites-del-ecumenismo/

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