El Presidente de la Iglesia Adventista  de la región Inter-europea comparte el dolor con las familias afectadas por el terremoto en Italia

"Italia hoy es una familia golpeada, pero que no se detiene", dijo hoy el primer ministro Matteo Renzi.

24 de Agosto de 2016 | Berna, Suiza | División Inter Europea / ANN | Siegfried Mayr @inunoa

[Crédito de la imagen: United States Geological Survey, Wikimedia Commons]
[Crédito de la imagen: United States Geological Survey, Wikimedia Commons]

La región central de Italia fue sacudida por un terremoto de 6,2 grados de magnitud el pasado 24 de agosto, que provocó la muerte de cientos de personas e hirió a otras tantas en una zona montañosa, según Matteo Renzi, primer ministro de Italia.

 

El sismo se sintió en Umbría, Lacio y Marcas, tres regiones al noreste de Roma. La región también experimentó casi doscientas réplicas. Algunos pueblos de las regiones afectadas fueron destruidos por completo.

 

En la siguiente declaración, Mario Brito, presidente de la División Inter-Europea de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, compartió su total apoyo con la población afectada por el terremoto.

 

"Las noticias que estamos recibiendo de Italia, nos llena de desánimo. Las imágenes que se muestran destacan una situación bastante desastrosa. Es muy triste ver a hombres, mujeres - jóvenes y viejos - errantes preocupados y consternados entre escombros en busca de objetos en lo que una vez fueron sus hogares.

 

Mi simpatía y afecto están con todos aquellos que han perdido sus hogares y han sido de alguna manera afectados por este desastre natural. A todos los que lloran y sufren a causa de esta catástrofe, me gustaría dedicar la promesa poderosa y reconfortante de Jesús: "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis."

Juan 14:1-3 (RVR1960)

 

Jesús está diciendo claramente que nuestro sufrimiento tendrá fin, y nos señala el día en que ya no habrá más muerte ni sufrimiento de ninguna clase. En ese día, todos los que hayan creído y lo hayan aceptado como Salvador tendrán una casa cercad e él y del Padre.

 

Yo oro por todos aquellos que están desanimados y están sufriendo en este momento que el consuelo de Dios y de los que están trabajando para aliviar el sufrimiento pueda ser de ayuda y un bálsamo en estos momentos de angustia y dolor".

Fuente:  https://news.adventist.org/

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