Adiós al evangelista Billy Graham, el predicador de los presidentes

El carismático pastor de EE.UU. murió a los 99 años. Aconsejó a Mandatarios, llenó estadios,  y usó la televisión para llevar la palabra de Dios al mundo.

22 de Febrero de 2018 | Ñuñoa, Santiago de Chile | Siegfried Mayr | @inunoa

El pastor Billy Graham falleció a los 99 años. REUTERS
El pastor Billy Graham falleció a los 99 años. REUTERS

Billy Graham, carismático pastor evangelista cuyo declamado amor por Cristo y particular elocuencia atrajo a millones de personas en todo el mundo, incluidos una decena de presidentes de Estados Unidos, murió este miércoles en su casa de Montreat, en el estado de Carolina del Norte. Tenía 99 años.

 

Su deceso fue confirmado por el portavoz de la Organización Evangélica Billy Graham, Jeremy Blume. El pastor padecía Parkinson y tenía cáncer de próstata. Graham, o The Rev (el Reverendo), como él prefería que lo llamaran, se convirtió en 1950 en el evangelista más conocido de EE.UU. Sus sermones, que él llamaba “cruzadas”, llegaron a los corazones de millones de personas en más de 180 rincones del mundo. En 2007, la Organización estimó que Graham había predicado el Gospel a más de 215 millones de personas desde 1947.

 

Maestro del proselitismo y la elocuencia, The Rev llegó a la Casa Blanca por primera vez durante la presidencia de Harry Truman (1945-1953). Desde entonces, se reunió y oró con los doce mandatarios estadounidenses, sin importar que fueran demócratas o republicanos. En 1998 aconsejó a Bill Clinton durante el escándalo sexual que lo relacionó con una becaria. “Cuando ora contigo en la Oficina Oval, sientes que ora por ti, no por el presidente”, dijo Clinton.

Encuentro. El ex presidente Barack Obama junto al pastor Billy Graham en 2010. REUTERS
Encuentro. El ex presidente Barack Obama junto al pastor Billy Graham en 2010. REUTERS

El gran legado de Graham quizás sea haber recuperado el buen nombre del evangelismo en EE.UU., que estaba en entredichos desde el juicio al profesor John Scopes en 1925. En aquel entonces, el Estado evangelista de Tennessee demandó a Scopes por enseñar la teoría de la evolución de Charles Darwin.

 

Graham proclamó el mensaje de salvación en los pueblos más pobres y recónditos y en los centros políticos más importantes del mundo. Por ejemplo, predicó ante la Reina Elizabeth II en el castillo Windsor y fue recibido hasta por el ex dictador norcoreano, Kim Il-sung. Y en uno de los días más trágicos de la historia moderna de EE.UU., el ataque a las Torres del 11 de septiembre de 2001, fue el elegido para oficiar la oración durante las honras fúnebres a las víctimas en la Catedral Nacional. “El espíritu de esta Nación no será vencido”, pronunció el predicador con firmeza.

 

Fue ovacionado, una y otra vez, por millones. Llenó estadios incontables veces y acudió para proclamar la palabra de Cristo a los (en aquel entonces) nuevos medios tecnológicos, convirtiéndose en uno de los primeros pastores “televangelistas”. La gente lo eligió por su manera de predicar, firme, concreta, simple. Y también porque se dirigía a todos por igual, sin distinguir entre etnias y religiones. “El movimiento ecuménico ha ampliado mi punto de vista y reconozco que Dios tiene a su pueblo en todas las iglesias”, dijo a principios de los años 50. En 1953, en un acto memorable, se opuso a dar sermones en lugares en que el público estuviese separado entre blancos y negros.

Archivo. Billy Graham en el estadio Bercy, en Paris, en 1986. REUTERS
Archivo. Billy Graham en el estadio Bercy, en Paris, en 1986. REUTERS

Un hombre de presencia notable -alto, de cabello claro y tupido, ojos azules y mandíbula firme- iniciaba los masivos actos con un llamado a ponerse de pie. Su poderosa voz siempre tenía de fondo un suave gospel.

 

Graham nació el 7 de noviembre de 1918, sólo cuatro días antes del armisticio de la Primera Guerra Mundial, en la granja de lácteos de su familia cerca de Charlotte, Carolina del Norte. Sus padres eran fundamentalistas, pero al pequeño Billy no le inquietaba tanto la religión. Era primera base en el equipo de softball de su escuela y soñaba con ser un exitoso jugador. Hasta que, cuando cumplió 17, experimentó su conversión religiosa y escuchó el llamado de Cristo.

 

Fue ordenado clérigo baptista en 1938 y afiló su discurso practicando en un pantano de Illinois delante de ranas. The Rev se casó siendo joven con Ruth McCue Bell, la hija de un misionero cristiano en China, que falleció en 2007. Juntos tuvieron cinco hijos, entre ellos, tres mujeres. Todos continúan el legado de su padre.

 

“Todo lo que fui capaz de hacer, se lo debo a Jesucristo. Cuando me honran a mí, están honrándolo a Él. Todos los honores que he recibido, los acepto con humildad y me reservo el derecho de entregárselos a Cristo cuando, algún día, lo vea cara a cara”, dijo Graham en 1983, después de recibir de manos del ex presidente Ronald Reagan la medalla Presidencial de la Libertad, la mayor condecoración civil de EE.UU.

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