Estudio avanzado para Maestros, con la "Guía de Estudio de la Biblia"

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 7: Para el 18 de agosto de 2018

EL PRIMER VIAJE MISIONERO DE PABLO

Sábado 11 de agosto

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 13; 2 Corintios 4:7-10; Romanos 10:1-4; 3:19; Hechos 14:1-26; Romanos 9-11.

PARA MEMORIZAR:

“Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (Hech. 13:38, 39).

Sin ninguna duda, el evangelio debía llegar tanto a gentiles como a judíos. El primer informe explícito que tenemos sobre gentiles que se unen a la fe a gran escala corresponde a Antioquía. En otras palabras, fue en Antioquía donde se fundó la primera iglesia gentil, aunque allí también había un contingente importante de creyentes judíos (Gál. 2:11-13). Debido al celo misionero de sus fundadores y al nuevo impulso proporcionado por la llegada de Bernabé y Pablo, la iglesia creció rápidamente y se convirtió en el primer centro cristiano importante fuera de Judea. De hecho, en algunos aspectos incluso superó a la iglesia de Jerusalén.

Mientras los apóstoles todavía estaban apostados en Jerusalén, Antioquía pasó a ser el lugar de nacimiento de las misiones cristianas. Fue desde allí, y con el apoyo inicial de los creyentes locales, que Pablo partió rumbo a sus tres viajes misioneros. Debido al compromiso de ellos, el cristianismo llegó a ser lo que Jesús había previsto: una religión mundial.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Sus obras [de Pablo] fueron más abundantes que las de cualquiera de los discípulos, y sus sufrimientos excedieron toda medida. Fué golpeado con vara, apedreado, naufragó, a menudo estuvo en peligro de muerte. Estuvo en peligro en el mar y en la tierra, en la ciudad y en el desierto, a causa de los ladrones y de sus propios conciudadanos. Prosiguió su misión aquejado por continuas flaquezas, por el dolor, por el cansancio, por las vigilias, por el frío, por la desnudez. … Cuando respondió ante el sanguinario Nerón, ningún hombre lo acompañó. …

Pero, ¿dedicó Pablo su precioso tiempo a hablar de sus aflicciones? No, desvió la atención de sí mismo a Jesús. No vivió para lograr su propia felicidad, y sin embargo fué feliz. … “Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones” 2 Corintios 7:4.

Pablo fué un ejemplo vivo de lo que cada cristiano debería ser. Vivió para la gloria de Dios. Sus palabras nos llegan resonando a través del tiempo: “Para mí el vivir es Cristo” Filipenses 1:21 (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 365).

Mucho del llamado cristianismo pasa como ortodoxia genuina y fiel, pero esto se debe a que los que dicen profesarlo no tiene una persecución que sufrir por causa de la verdad. Cuando llegue el día en que se invalide la ley y la iglesia sea zarandeada por las fieras pruebas a que serán sometidos todos los que honran en la tierra, una gran proporción de aquellos que pasan por ser genuinos prestarán oídos a espíritus engañadores y se convertirán en pérfidos y traicionarán sagradas verdades. Demostrarán que son nuestros peores perseguidores. “De vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”, y muchos prestarán atención a espíritus engañadores.

Los que se han sustentado con la carne y la sangre del Hijo de Dios -su santa Palabra- serán fortalecidos, arraigados y fundamentados en la fe. Dispondrán de evidencias crecientes para apreciar y obedecer la Palabra de Dios. Dirán con David: “Han invalidado tu ley. Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro”.Mientras otros los consideren como escoria, se levantarán para defender la fe. Todos los que tienen en cuenta su conveniencia, su placer, su beneficio, no soportarán la prueba (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, pp. 1064, 1065).

La verdad debe proclamarse a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Ha llegado el momento de llevar a cabo una obra mucho más agresiva en las ciudades y en todos los campos descuidados donde no se ha trabajado.

Se nos pide que ahora realicemos una obra diligente. En esta crisis ningún esfuerzo realizado desmayadamente tendrá éxito. Debemos buscar las almas en todo trabajo que realicemos en las ciudades. Hay que trazar planes juiciosos para que esa obra pueda ser hecha en la forma más ventajosa…

Día y noche me parece oír esta declaración: “Avanzad; añadid nuevo territorio; entrad en nuevos lugares con la carpa y presentad el último mensaje de amonestación al mundo. No hay tiempo que perder. Dejad mi monumento en todo lugar donde vayáis. Mi espíritu irá delante de vosotros y la gloria del Señor será vuestra retaguardia” (El evangelismo,{Ev}, pp. 48, 49).


Lección 7 | Domingo 12 de agosto

SALAMINA Y PAFOS

En Hechos 13, Lucas vuelve a trasladar la escena a Antioquía para presentar el primer viaje misionero de Pablo, que ocupa dos capítulos enteros (Hech. 13, 14). Desde aquí hasta el final del libro, la atención está puesta en Pablo y sus misiones gentiles.

Este es el primer esfuerzo misionero de Hechos planificado en forma intencional y esmerada por una iglesia en particular. Sin embargo, Lucas es cuidadoso al destacar que ese esfuerzo se originó en Dios, no por iniciativa propia de los creyentes. No obstante, la clave es que Dios puede obrar solamente cuando nos colocamos voluntariamente en una posición en la que él puede usarnos.

Lee Hechos 13:1 al 12. ¿Qué elementos principales quiere enfatizar Lucas sobre las actividades de Bernabé y Pablo en Chipre?

Hechos 13:1-12

Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante. Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, 10 dijo: ¡¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? 11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. 12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.

Un período de oración intercesora y ayuno precedió a la partida de los misioneros. En este contexto, la imposición de manos básicamente fue un acto de consagración: encomendarlos a la gracia de Dios (Hech. 14:26) para la tarea asignada.

La isla de Chipre se encuentra en el extremo noreste del mar Mediterráneo, no lejos de Antioquía. Era natural comenzar en este lugar, no solo porque Bernabé era de Chipre, sino también porque el evangelio había llegado a la isla. Sin embargo, aún quedaba mucho por hacer.

Una vez en Chipre, Bernabé y Pablo (y Juan Marcos, el primo de Bernabé [Hech. 15:39; Col. 4:10] que estaba con ellos) predicaron en las sinagogas de Salamina. Esta era la práctica habitual de Pablo: predicar primero en las sinagogas antes de dirigirse a los gentiles. Como Jesús era el Mesías de Israel, era más que natural compartir el evangelio con los judíos primeramente.

Después de Salamina, se trasladaron al oeste, predicando (suponemos) de camino, hasta que llegaron a la capital, Pafos. A continuación, el relato gira en torno a dos personas: un hechicero judío llamado Barjesús, conocido también como Elimas, y Sergio Paulo, el gobernador romano local. La historia es un buen ejemplo de cómo el evangelio se topó con respuestas contrastantes: por un lado, con una abierta oposición; por el otro, con una fiel aceptación incluso por parte de gentiles de gran prestigio. El lenguaje de Hechos 13:12 implica claramente que hubo conversión.

Piensa en lo siguiente: en este caso, fue un judío el que se resistió a la verdad, mientras que un gentil la aceptó. Esto, ¿cómo podría ayudarnos a entender por qué a veces los creyentes de otras confesiones cristianas son más difíciles de alcanzar con la “verdad presente” que los no creyentes?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

INTRODUCCIÓN CRONOLÓGICA

 

La persecución que estalló en Jerusalén después de la muerte de Esteban causó que una cantidad de creyentes judíos huyeran trescientos kilómetros al norte, a Antioquía.

Como capital de la provincia romana de Siria, Antioquía era la tercera ciudad en importancia, después de Roma y Alejandría. Su población, que se estima en ese momento de quinientos mil, era extremadamente cosmopolita, lo que la hacía una ubicación ideal no solamente para una iglesia gentil, sino también como base inicial para la misión mundial de la iglesia primitiva.

Es difícil construir una cronología de la vida de Pablo, pero pareciera que pasaron unos cinco años entre su visita a Jerusalén, luego de su conversión, y la invitación que Bernabé le hizo en Antioquía, para ser su acompañante misionero.

¿Qué estuvo haciendo Pablo todos esos años? Es difícil saberlo a ciencia cierta. Pero, basados en sus comentarios de Gálatas 1:21, pudo haber estado predicando el evangelio en las regiones de Siria y Cilicia. Algunos han sugerido que, quizá, fue durante esta época cuando fue desheredado por su familia (Filipenses 3:8) y sufrió una serie de dificultades, que describe en 2 Corintios 11:23-28.

La iglesia de Antioquía floreció bajo la dirección del Espíritu. La descripción de Hechos 13:1 indica que la naturaleza cosmopolita de la ciudad pronto se vio reflejada en la diversidad étnica y cultural de la iglesia misma. Bernabé era de Chipre; Lucio, de Cirene; Pablo, de Cilicia; Simón, de África; y además, todos los conversos eran gentiles. El Espíritu ahora procuró llevar el evangelio a más gentiles aún, utilizando Antioquía como base para actividades misioneras de mayor alcance, más allá de Siria y Judea.
Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.

Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante. Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, 10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? 11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. 12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor. (Hechos 13)

En el estudio de este día nos despedimos de la iglesia de Jerusalén y de los apóstoles y de la ciudad de Jerusalén y sus negocios.

Antioquía se convierte en el centro de evangelismo gentil en la historia de la iglesia.

De acuerdo con los expertos traductores del idioma griego antiguo, los capítulos 13 y 14 del libro de los Hechos es un escrito independiente y muy aparte del resto del libro de Hechos.
Ellos opinan que éstos dos capítulos pertenecen a algún escrito original de otra persona, que Lucas insertó en el libro de los Hechos. Posiblemente fue escrito por algún miembro de la iglesia de Antioquía, o puede haber pertenecido a la biografía de Bernabé, o bien pudo haber sido la historia de ese viaje, escrita por Saulo junto con Bernabé.
¿RANGOS EN LA IGLESIA? 

“Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros:”

Profetas y maestros no son dos cosas iguales. El profeta posee un don espiritual de muy alto grado, el maestro tiene un grado mas menor a un profeta. Un profeta es siempre un maestro, pero un maestro no es siempre un profeta.

Todo aquel que ha sido bendecido con el don de profecía, automáticamente se le entrega juntamente el don de la enseñanza. La profecía implica recibir un mensaje directo de Dios a través del Espíritu Santo. La enseñanza conlleva la instrucción sistemática que recibe una persona, en donde la razón y la reflexión juegan un papel importante, a fin de compartir ese todo con eficacia, y generar el tan codiciado aprendizaje.

Un maestro lee, estudia y comprende un libro para poder explicarlo; un profeta escribe su libro para que el maestro lo use.

“Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.” (Hechos 13 1)

Personas poderosas hacen una congregación fuerte y poderosa. Muchos de los miembros de la iglesia de Antioquía era personas muy inteligentes. No son los príncipes, los miembros del congreso, las mujeres finas, ni los ricos mercaderes los que construyen la piedad de la iglesia, sino aquellos que son constantes en el trabajo misionero y fieles en la oración. En la iglesia de Antioquía encontramos esa rara combinación: personas ilustres y ricas, que a la vez, son fieles en el trabajo misionero y constantes en la oración.

A veces en nuestras iglesias, en vez de apoyar a las personas ilustres, que han recibido de Dios el don de una alta capacidad intelectual o económica, los menospreciamos y los marginamos. Sin duda eso es resultado de la ignorancia y de la envidia; además es una formidable arma de Satanás para evitar que nuestras iglesias sean robustecidas con la presencia de personas ilustres, preparadas o ricas.

Esta iglesia de Antioquía no era una iglesia cualquiera: era una iglesia poderosa, con muchos miembros y era una iglesia compuesta por puras estrellas; muchos de sus miembros parecen ser hombres ilustres y de muy alto nivel intelectual.

Comienza la lista con el ilustre y sabio Bernabé; sigue con Simón apodado el Níger, o negro. Posiblemente este apodo se le dio a Simón para diferenciarlo del otro Simón, que también era de Cirene.

A veces nuestras iglesias tienen gente a las que no se les llama por su nombre, sino por su apodo. En muchas de nuestras iglesias siempre hay por lo menos un negro, un blanco, un enano, un gordo, un flaco y un chino; no hay que extrañarse por esto. La diversidad es algo que siempre ha habido desde que nuestra iglesia existe.

Lucio posiblemente era negro también, ya que venía del norte de África, de la ciudad llamada Cirene. Lucio, junto con el Negro, posiblemente pertenecían a la comunidad africana, residiendo en Antioquía. Parece ser que en esta iglesia había muchos de Cirene; posiblemente entre ellos había algunos médicos, ya que Cirene en esos días era muy famosa por su adelantada escuela de medicina.
¿DISCÍPULO INCÓGNITO? 

También encontramos a Manaén, que había crecido como hermano adoptivo de Herodes el Tetrarca. Era costumbre de los reyes durante esos días, adoptar a otros niños para que fueran compañeros de sus hijos -los príncipes-; estas relaciones casi siempre duraban por toda la vida.

Entre estos hermanos adoptados encontramos mucha melancolía y contrariedad cuando comparamos sus caracteres; uno de ellos resultó ser un ministro de Cristo y el otro tuvo una vida oscura, un pasado triste y repugnante, y con eso se labró un futuro sin esperanza.

Manaén creció con la pompa y la gloria de la corte real. La historia da cuenta de que tanto Antipas como Arquelao, fueron mandados a Roma para recibir su educación; es muy posible que Manaén también fue a Roma, ya que era considerado hermano de un príncipe, y por ende era hijo de un rey.

Por lo tanto, aquí encontramos en la iglesia una persona que fue criada y educada como perteneciente a la realeza por adopción. Toda persona crecida en la realeza tiene como resultado una alta educación; sin duda alguna Manaén era un hombre muy fino y muy educado.

Si Manaén creció con Herodes, pudo haber escuchado de los sabios de Oriente que buscaban al niño Jesús, recién nacido en Belén; tuvo que haber conocido a Juan el Bautista; tuvo que haber sabido la censura de éste en contra de la relación ilícita de Herodes con Herodías.

Tenemos que recordar que cuando Juan el Bautista estaba encarcelado, habían discípulos de Juan que tenían acceso libre a la cárcel para visitarlo. ¿Quién más que un príncipe para poder entrar y salir del palacio sin ningún problema?

Posiblemente Manaén también conoció a Jesús y a los discípulos desde que éstos comenzaron el movimiento cristiano en Jerusalén.

Es más, en Juan 4:46 Jesús tuvo un encuentro con cierto noble de la realeza, ¿Quién sabe si ese noble pudo haber sido Manaén?

46 Y volvió otra vez Jesús a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm. 47 Cuando este hombre se enteró de que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicó que bajara a sanar a su hijo, pues estaba a punto de morir. 48 –Ustedes nunca van a creer si no ven señales y prodigios –le dijo Jesús. 49 –Señor –rogó el funcionario-, baja antes de que se muera mi hijo. 50 –Vuelve a casa, que tu hijo vive –le dijo Jesús. El hombre creyó lo que Jesús le dijo, y se fue. 51 Cuando se dirigía a su casa, sus siervos salieron a su encuentro y le dieron la noticia de que su hijo estaba vivo. 52 Cuando les preguntó a qué hora había comenzado su hijo a sentirse mejor, le contestaron: -Ayer a la una de la tarde se le quitó la fiebre. 53 Entonces el padre se dio cuenta de que precisamente a esa hora Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Así que creyó él con toda su familia.

Manaén es la pregunta número 33 de mi interrogatorio por hoy secreto, interrogantes que serán contestadas en el cielo solamente. Pregunta celestial # 33: Manaén, aparte de Hechos 13, ¿puedes contarme en qué textos de la Biblia apareces tú, aunque no se te mencionó por tu nombre?
APARTADO COMO MISIONERO 

Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. (Hechos 13)

Al libro de los Hechos de los apóstoles, bien podríamos llamarlo el libro de los comienzos: el  Génesis neotestamentario.

En el contexto de la naciente iglesia cristiana, allí se registra un primer temor, una primera esperanza, un primer gozo, un primer sermón, un primer servicio de oración, un primer castigo, un primer  perseguidor, un primer mártir,  un primer pecador convertido, un primer cristiano, un primer bautismo, una primera santa cena y ahora encontramos una primera expedición evangelística.

Bernabé y Saulo fueron apartados por el Espíritu Santo porque tenían que comenzar a predicar el evangelio a los gentiles; no había cristianos en Italia, España, ni en Inglaterra; el Espíritu Santo dijo: Es hora de empezar.

De inmediato  el Espíritu Santo seleccionó a los elementos humanos capacitables para esa misión. A su vez, éstos no fueron rebeldes a la misión celestial; antes bien, respondieron: Heme aquí, envíame a mí. Que ésa sea nuestra respuesta hoy ante el llamamiento celestial.

Doce siempre fueron los discípulos de Cristo, porque doce tenían que ser: 14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.” (Apocalipsis 21) Ahora encontramos que Bernabé y Saulo están entrando oficialmente al Colegio Apostólico de los 12, ordenados, apartados y capacitados por el Espíritu Santo. Recordemos que Dios no llama a los capacitados, sino que capacita a los llamados que aceptan los retos.

Pudiéramos decir que prácticamente Bernabé y Saulo estaban reemplazando a los dos Santiagos ausentes: Santiago el hermano de Juan, que fue asesinado por Herodes; y a Santiago el hermano de Jesús, que dejó vacía su oficina apostólica para ocuparse de la oficina presidencial de la recién inaugurada Asociación General de Jerusalén (Jerusalem General Conference –JGC). Con el debido permiso de quien sea, a la luz de la Biblia, tenemos que declarar enfáticamente que el primer presidente de la Asociación General no fue Pedro, sino Santiago, el hermano de nuestro Señor Jesús.

El Espíritu Santo separó a Bernabé y a Saulo para el trabajo misionero. Los misioneros son personas que viven separadas del hogar, separadas de las comodidades del mundo, separadas de las riquezas, separadas de quienes los instruyeron como cristianos, separados de amigos y compañeros, separados de los dirigentes de la iglesia, separados por tempestuosos mares e imponentes montañas; los misioneros son elementos humanos, separados por el Espíritu para un trabajo, una misión especial.

 

Nosotros no podemos convertir a una persona ni  nombrarla como ministro, misionero o profeta: Es el Espíritu Santo quien aparta a estas personas para esos cargos especiales, sin importar sin son hombres o mujeres. Lo único que puede hacer la iglesia es ratificar el llamado de Dios, hacia estas personas, apoyarlas y orar por ellas.

Saulo era una persona muy ilustre en la literatura y las leyes de su país. Dominaba el idioma griego, que en esos días era el lenguaje que servía como pasaporte para viajar por el mundo. Era ciudadano romano, hecho que humanamente le salvó su vida en más de una ocasión. Tenía un gran corazón y respeto para la humanidad y trataba con igualdad a sus prójimos, cualidad que le permitió hablar con soltura y libertad ante Agripa; también pudo hablar con ternura y respeto al esclavo Onésimo. Saulo era una mezcla de empresario, explorador y conquistador espiritual.

Cuando Saulo era un barro fresco, era impetuoso y temerario; ministró sin miedo y se atrevió a llevar adelante cualquier empresa sin importar su esfuerzo o su bienestar personal. Ensayaba nuevos procesos y situaciones, tenía una abnegación propia impecable; también era una persona difícil de complacer, ya que siempre andaba buscando la gloria y la perfección en todas sus empresas y tareas.

De acuerdo con las descripciones de escritores contemporáneos a la llegada de Pablo a Roma, físicamente visto, el apóstol era de baja estatura, un poco jorobado, bastante calvo; su escaso pelo era negro con muchas canas grises, tenía una barba larga, una vista defectuosa (posiblemente como resultado del incidente en camino a Damasco), y con un leve impedimento en su habla.

Su apariencia física -escribieron sus contemporáneos- aparentaba ser la de un hombre malo, y su hablar era un tanto despreciable. Pero su alma y su presencia pronto se hacía sentir; desde que abría su boca, la gente olvidaba su apariencia. Cuando Saulo comenzaba a hablar del evangelio de Cristo, con todos sus errores y defectos, se puede decir que Saulo era casi el perfecto apóstol para ministrar al mundo gentil.

El Espíritu Santo apartó lo mejor para iniciar la obra de predicación al mundo gentil, y la iglesia de Antioquía, con mucha sabiduría y prudencia, cedió al mundo a dos de sus mejores miembros.

Evitemos cometer el error de elegir a personas de quinta, sexta o décima categoría, cuando se requiere personal de primera clase para ejecutar labores de suma importancia en la iglesia. Abramos espacios para que el Cielo escoja a sus mejores elementos cuando se necesita comenzar una obra de mucha delicadeza; ese ejemplo se nos ha dado para que no seamos estrechos de mente, egoístas, ni envidiosos. La estrechez de mente, el egoísmo y la envidia, entre otros, no tienen compatibilidad con la pureza del evangelio de Cristo. “El que no recoge conmigo, desparrama.” (Mateo 12:30)
“ABANDONA EL BARCO” 

Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante… 13 Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén. (Hechos 13)

¡El primer disidente! No seamos tan duros con Juan, el discípulo amado del Señor.

Saulo y Bernabé era dos personas altamente educadas, pero no lo era Juan; su cuna era muy humilde, sus amigos no eran universitarios, ni personas ilustres; sus mejores amigos eran pescadores, entre ellos su favorito era Pedro.

Juan era de corazón muy tierno. Este discípulo había crecido con su madre y había sido el encargado de cuidar a su nueva madre –María, la madre de Jesús. Juan era el niño consentido y amado de estas dos mujeres. Como se dice en inglés, John was mom’s little boy. Era tan tierno su corazón, que también era el discípulo a quien Jesús amaba con un amor especial; leemos que Juan solía recostarse en el regazo de Jesús.

Su corazón estaba en Jerusalén, su ciudad amada; su mente era judaica de sangre pura; su mejor amigo era Pedro, no Saulo. Pronto Juan descubrió que su oficio favorito no estaba asociado con el mundo gentil; su oficina aún se encontraba en Jerusalén. Pero más tarde sería movida a la Isla de Patmos –aunque no por voluntad propia– donde, bajo la unción del Espíritu Santo, elaboraría una de las obras literarias más importantes, más trascendentales, más profundas y más esperanzadoras en la historia de este mundo, en la historia de la religión, y en la historia humana.

¡No, Juan! Cuando llegues a las montañas escabrosas de Perge y de Pisidia, y te imagines los países paganos que están al otro lado, y te enfrentes a las gentes feroces de las tribus bárbaras, descubrirás que ese no es tu llamado.

Recordarás que en Jerusalén están tus madres, tus amigos, tu maestro y tu iglesia. De todas maneras te cuesta comprender las doctrinas, enseñanzas y conversaciones de Saulo y Bernabé; tu espíritu es muy corto para ponerte a la par de las exigencias de esos dos y las exigencias de esos peligrosos viajes, así es… ¡Nos vamos de regreso a Jerusalén!

De esto aprendemos que hay muchas personas que elegimos o se eligen ellas solas para llamados que no les pertenecen. El hecho de que fracasaron en una empresa, no significa que son unos fracasados en toda la vida. Es nuestro deber ayudarles a encontrar la oficina correcta, donde se encuentra la aplicación correspondiente para poder realizar el llamado de sus vidas.

El discípulo amado había sido llamado como escritor, maestro y profeta. Además del evangelio que lleva su nombre, escribió las tres cartas generales de Juan y cerró la Biblia con el impresionante libro de Apocalipsis.

Recibió las fundamentales visiones que revelan el futuro de la iglesia cristiana desde su época, hasta la venida de Cristo. Su texto apocalíptico contempla aún más allá, llegando hasta la aniquilación total del pecado y los pecadores.

El discípulo del amor no pudo ser compañero de las tribulaciones, peligros, sufrimientos y privaciones de los discípulos misioneros; eran dos materias totalmente diferentes para un joven delicado.  Dios tenía un ministerio diferente para él.

Yo soñé con cantar. Vivo fascinado con esas voces especiales que entonan himnos al Creador; lo intenté más de una vez… Pero ¿de dónde? Si mis padres sólo me heredaron con unas pequeñas orejas y una voz medio débil, cortada y temblorosa. Todo himno que comienza en fa, termino cantándolo en mi o en sol… Muy temprano en la vida descubrí que el canto no era mi llamado. Pero eso no me limita ni me amilana: hago lo que puedo hacer, con la gracia que me es dada, para la gloria de Cristo.
No yo, sino Él: ¡CRISTO JESÚS! (Himnario adventista, 251)
No yo, sino él, reciba amor y honra;
no yo, sino él, en mí ha de reinar;
no yo, sino él, en todo cuanto haga;
no yo, sino él, en todo mi pensar.
No yo, sino él, a confortar mis penas; 
no yo, sino él, mis llantos a enjugar;
no yo, sino él, a aligerar mis cargas,
no yo, sino él, mi duda a disipar.
Jesús, no más diré palabra ociosa;
Jesús, no más, quisiera yo pecar;
Jesús, no más, me venza el orgullo;
Jesús, no más, inspire el “yo” mi hablar.
No yo, sino él, lo que me falta suple; 
no yo, sino él, da fuerza y sanidad; 
Jesús a ti, mi espíritu, alma y cuerpo, 
lo rindo hoy por la eternidad.
PRUEBA Y TRIUNFO

Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, 10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? 11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. 12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor. (Hechos 13)

En la isla de Pafos, gracias a la poderosa obra del Espíritu Santo, Saulo y Bernabé se apuntan dos grandes triunfos: una victoria en contra del paganismo y, además, logran alzar el primer gran trofeo del cristianismo, con la conversión de Sergio Paulo.

La magia es uno de los formidables enemigos que se encuentran en el principio del cristianismo. Estos magos eran una degeneración de los sabios y astrólogos de Egipto y de Babilonia.

Ellos interpretaban sueños, explicaban el lenguaje de las estrellas, y tenían conocimiento de las leyes de la naturaleza.

Bien podríamos decir que los magos del primer siglo después de Cristo, eran los jesuitas de su época; su único objetivo era hacer trabajar las cosas y eventos para la gloria y engrandecimiento de su orden.

Las estrellas, el pasado, el futuro, el misterio, la oscuridad, los sueños, las enfermedades, los terremotos, los eclipses, toda catástrofe… todos esos y muchos más, eran instrumentos que ellos usaban para hacer creer a los demás en los poderes que ellos pretendían tener sobre la naturaleza. En pocas palabras su poder residía en la mentira, igual a su padre, quien es el padre de toda mentira. Pretendían saber cuándo ocurrirían los eclipses, y los anunciaban como si ellos los provocaban. Y, dominados por el enemigo de Dios, el pueblo les creía.

La magia casi había destruido el cristianismo en el oriente. Ahora encontramos en el occidente, en la Roma de Tiberio, un centro de crecimiento para estos practicantes de la magia.

Los magos no han muerto: siguen con vida hasta nuestros días. Ellos no pertenecen a ninguna profesión en particular, los magos son eso, magos y mentirosos.

En nuestros días encontramos diferentes tipos de magos: encontramos magos en la escuela de la política, magos ocultos en la literatura, falsos magos que promueven falsas ciencias… Encontramos magos ¡hasta en la iglesia! Magos que son al mismo tiempo payasos, cuando tratan de centrar la atención de las gentes en sí mismos, en vez de centrarla en Dios.

Estos magos-payasos de nuestros tiempos modernos -que casi siempre se visten de colores llamativos como el rojo- usan la Biblia a su manera y de acuerdo con su propio interés, usan sacramentos, atemorizan a las personas con el tema de un infierno eterno, y aterrorizan a la gente por su autoridad y su influencia.

Antes se usaba una estrella; ahora se usa un crucifijo, los antiguos magos imponían las enfermedades en el cuerpo, los magos modernos imponen la enfermedad en las mente. A todo hombre que proclame poseer un poder que en verdad no posee, se le debería de escribir en su frente el nombre de Elimas con letras mayúsculas.

Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, 10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? 11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. (Hechos 13)

El castigo para Elimas fue la ceguera física. Fue ése un justo castigo, ya que él cegaba a los demás con ceguera espiritual. Sus falsas credenciales fueron confiscadas, y sus falsos poderes fueron arrestados por el Espíritu Santo, actuando mediante Saulo y Bernabé. La verdad se encontró con la falsedad, y la verdad celebró un gran banquete al eliminar lo falso; el deleitoso y satisfactorio mensaje de Cristo fue servido a la mesa.

En este incidente podemos descubrir cómo Saulo tomó su posición correcta y lo hizo tan naturalmente. Nadie puede detener a un hombre al que Dios ha elegido para que ocupe un trono. Bernabé pronto se dió cuenta de dónde residía el poder divino y, siendo un hombre bueno y santo, se hizo a un lado con una fina cortesía cristiana, fina cortesía que sólo es enseñada en la escuela del cielo.

NUEVO ELEMENTO
Hace unos años, cierto hermano pentecostal se bautizó en nuestra iglesia. Era bueno, muy refinado, muy respetuoso, muy agradable para tenerlo como amigo. Cierto día me pidió que lo dejara predicar. Después de escucharle varios pedidos para usar el púlpito, siempre le puse un pretexto para evitar que predicara. Poco a poco me fue acorralando, hasta que un día me senté con él y le expliqué que el púlpito es un lugar muy especial y que mi temor era que él no fuera a hacer las cosas bien; también le expliqué que era mi responsabilidad cuidar de ese lugar especial y las personas que lo usaban. Le prometí que lo dejaría predicar un miércoles por la noche, pero él me insistió en que su sermón era para un día sábado a la hora del culto divino. Llegó el momento en que no pude resistirlo más, y le cedí el púlpito a la hora del culto divino. Él prometió que si decía algo incorrecto, que yo le hiciera señal y él acataría con gusto mi pedido. Llegó el sábado señalado, ese día la iglesia estaba más llena que nunca, y yo estaba más nervioso que siempre.

 

Ese sábado el inusual predicador predicó uno de los temas más difíciles: el Espíritu Santo. La iglesia se estremecía con sus palabras; era poder de lo alto, era unción del Espíritu Santo lo que ese hombre tenía, ardía el fuego santo en nuestros corazones, la verdad perforaba nuestra conciencia, la luz divina iluminaba lo más recóndito de nuestra oscura mente, y la mundanalidad carnal se derretía ante el poder divino.

Sus cincuenta minutos de predicación parecieron diez; todos estábamos con hambre y con sed, el banquete servido no fue suficiente, fue tan sólo como un aperitivo. Nuestro amado terminó su sermón y la iglesia quedó sentada por unos minutos, sin que alguien osara decir o hacer nada. Quedamos todavía masticando las delicias del sermón, había una oración murmurada en nuestros labios, era el Espíritu Santo remachando en nuestras mentes y grabando para siempre aquel sermón en nuestros corazones.

Una nueva estrella había nacido en nuestra iglesia, era tiempo de permitirle brillar con todo su esplendor; y así fue.

Estimado hermano, si en su iglesia hay una persona superior a usted, con más dones, con más talentos o carisma, apártese como lo hizo Bernabé y déjelo resplandecer con la luz que el Cielo le ha otorgado. No lo vaya a contrarrestar, ni vaya a pelear con él o ella; no vaya a permitir que la envidia, el celo y el orgullo lo ciegue y usted termine estorbando la obra divina. Si así lo hace, sin duda alguna el Cielo le pasará una costosa factura por ser hijo del padre del orgullo, de los celos y de la envidia. Por culpa de estos tres males es que usted y yo estamos donde estamos. ¡Palabra de Dios!
SERGIO PAULO: PRUDENTE 

Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, 10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? 11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. 12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor. (Hechos 13)

“…procónsul Sergio Paulo, varón prudente…”

La prudencia es el acto de valorar las cosas de acuerdo con su valor relativo.

La prudencia es saber escoger el camino correcto ante las grandes decisiones de la vida.

Prudencia es la virtud que ayuda a discernir lo que es correcto hacer, bajo diferentes circunstancias, tiempos y lugares.

La prudencia es el resultado de la experiencia y el conocimiento adquirido.

Desde el punto de vista del mundo contemporáneo a Sergio Paulo, no habría nada más imprudente para un hombre prominente que aceptar las ideas de un profeta de Galilea que había sido asesinado por muerte en la cruz.

Sergio Paulo no sólo estaba en riesgo de perder su oficina, sino también su propia vida al abrazar el cristianismo; por haber aceptado a Cristo, a pesar de las consideraciones previas, la Biblia lo llama un hombre prudente.

La prudencia no consiste en perseguir los objetivos terrenales. La verdadera prudencia consiste en escoger la porción eterna del Cielo, en vez de una vida corta e insignificante llena de placeres mundanales. Por esta razón a Sergio Paulo se le llama un hombre prudente: escogió la parte correcta, en el momento correcto, en el lugar correcto.
DE SAULO A PABLO

“ Entonces Saulo, que también es Pablo… ”

En Mamre, Abram se convirtió en Abraham; en Cesarea de Filipo, Simón el pescador se convirtió en Pedro, y en Pafos, Saulo se convirtió en Pablo.

Saulo es cambiado de nombre a Pablo en la isla de Pafos, coincidiendo con la conversión del gobernador romano Paulo. Pareciera haber aquí una coincidencia de nombres y un juego de letras entre el evangelista, el evangelizado y el lugar donde ocurrieron los hechos.

Aquí nos despedimos de Saulo de Tarso, de este momento en adelante su nombre será Pablo ¡¡y Pablo de Cristo!!
¡Gracias, hermano Pablo, por aceptar la providencia divina, sobre la coincidencia humana!

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

 

La iglesia cristiana estaba entrando entonces en una era importante. La obra de proclamar el mensaje evangélico a los gentiles había de proseguirse ahora con vigor; y como resultado la iglesia iba a ser fortalecida por una gran cosecha de almas. Los apóstoles que habían sido designados para dirigir esta obra iban a exponerse a la suspicacia, los prejuicios y los celos. Sus enseñanzas concernientes al derribamiento de “la pared intermedia de separación” (Efesios 2:14), que tanto tiempo había separado al mundo judío del gentil, iba a hacerlos objeto naturalmente de la acusación de herejía; y su autoridad como ministros del Evangelio iba a ser puesta en duda por muchos celosos creyentes judíos. Dios previó las dificultades que sus siervos estarían llamados a afrontar; y a fin de que su trabajo pudiera estar por encima de toda crítica, indicó a la iglesia por revelación que se los apartara públicamente para la obra del ministerio. Su ordenación fué un reconocimiento público de su elección divina para llevar a los gentiles las alegres nuevas del Evangelio (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 130).

Satanás no permite sin lucha que el reino de Dios se edifique en la tierra. Las huestes del mal están empeñadas en incesante guerra contra los agentes designados para la predicación del Evangelio; y estas potestades de las tinieblas están especialmente activas cuando se proclama la verdad ante hombres de reputación y genuina integridad. Así sucedió cuando Sergio Paulo, el procónsul de Chipre, escuchaba el mensaje evangélico. El procónsul había hecho llamar a los apóstoles para que se le enseñara el mensaje que habían venido a dar; y ahora las fuerzas del mal, obrando por medio del hechicero Elimas, trataron, con sus funestas sugestiones, de apartarlo de la fe y frustrar así el propósito de Dios…

El adivino había cerrado los ojos a las evidencias de la verdad evangélica; y el Señor, con justo enojo, cegó sus ojos naturales, privándolo de la luz del día. La ceguera no fué permanente, sino temporal, a fin de que le indujese a arrepentirse y a procurar perdón del Dios a quien había ofendido tan gravemente. La confusión en la cual se vió sumido anuló sus sutiles artes contra las doctrinas de Cristo. El hecho de que se viera obligado a andar a tientas en su ceguera demostró a todos que los milagros que los apóstoles habían realizado, y que Elimas había denunciado como prestidigitación, eran producidos por el poder de Dios. El procónsul, convencido de la verdad de la doctrina que enseñaban los apóstoles aceptó el Evangelio (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 136).

[T]engan cuidado de no oponerse a la obra del Espíritu Santo, el Consolador enviado por Cristo, y que teman dar el primer paso presuntuoso en la senda de la rebelión. Cuando Cristo habló con los discípulos acerca del Espíritu Santo, trató de elevar sus pensamientos y ampliar sus expectativas para que lograran tener el más alto concepto de lo que es la excelencia. Tratemos de comprender sus palabras. Tratemos de apreciar el valor del maravilloso don que nos ha conferido. Tratemos de buscar la plenitud del Espíritu Santo (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 255).


Lunes 13 de agosto | Lección 7

ANTIOQUÍA DE PISIDIA: PRIMERA PARTE

De Chipre, Pablo y sus compañeros navegaron a Perge de Panfilia, en la costa meridional de la actual Turquía. Antes de pasar a Antioquía de Pisidia, Lucas relata dos cambios incidentales importantes: Pablo llega a ser la figura principal (hasta aquí, siempre se menciona a Bernabé en primer lugar) y Lucas deja de usar el nombre judío de Pablo (“Saulo”) y comienza a referirse a él solo como “Pablo” (Hech. 13:9). Probablemente esto se deba a que a partir de ahora Pablo se halla principalmente en un entorno grecorromano.

Hechos 13:13 registra que Juan Marcos regresó a Jerusalén. El texto en sí no nos informa la razón de la deserción de Juan Marcos. Elena de White escribió que, ante el temor y el desánimo debido a las dificultades que les aguardaban, “Marcos se intimidó y, perdiendo todo valor, se negó a avanzar, y volvió a Jerusalén” (HAp 137). Dios nunca prometió que la misión sería fácil. Al contrario, Pablo sabía desde el principio que servir a Jesús implicaría mucho sufrimiento (Hech. 9:16), pero aprendió a confiar enteramente en el poder de Dios, y en eso residía el secreto de su fortaleza (2 Cor. 4:7-10).

Lee Hechos 13:38. ¿Cuál fue la esencia del mensaje de Pablo en la sinagoga de Antioquía?

Hechos 13:38

38 Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados,

Hechos 13:16 al 41 contiene el primero de los sermones de Pablo registrados en el Nuevo Testamento. Por supuesto que no fue el primer sermón que Pablo predicó, y no cabe duda de que solo representa un breve resumen de lo que dijo.

El sermón se divide en tres partes principales. Comienza con creencias compartidas sobre la elección de Israel por parte Dios y el reinado de David (Hech. 13:17-23); esta parte está destinada a establecer un punto de contacto con su audiencia judía. A continuación, presenta a Jesús como el cumplimiento de las promesas de Dios: un descendiente de David que podría traer salvación a Israel (Hech. 13:24-37). La conclusión es una advertencia en contra del rechazo de la salvación que se ofrece a través de Jesús (Hech. 13:38-41).

El punto culminante del sermón son los versículos 38 y 39, que contienen el núcleo del mensaje de Pablo sobre la justificación. El perdón y la justificación están disponibles solamente a través de Jesús, no de la ley de Moisés. Este pasaje no dice que la Ley haya sido abrogada. Simplemente, destaca su incapacidad para realizar lo que los judíos esperaban que hiciera: justificar (Rom. 10:1-4). Esa prerrogativa descansa únicamente en Jesucristo (Gál. 2:16).

¿Qué significa que la salvación sea solo a través de Jesús? ¿Cómo concilias la necesidad de guardar la Ley moral de Dios con el hecho de que la Ley es incapaz de justificar?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Los textos de la lección más el comentario del Espíritu de Profecía insertos se complementan muy bien en el estudio de este día y satisfacen su necesidad como docente de la Escuela Sabática.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

 

El Salvador mismo, durante su ministerio terrenal, predijo la difusión del Evangelio entre los gentiles. En la parábola de la viña, declaró a los impenitentes judíos: “El reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que haga los frutos de él.” Mateo 21:43. Y después de su resurrección, comisionó a sus discípulos a ir “por todo el mundo,” y doctrinar “a todos los Gentiles.” No debían dejar a nadie sin amonestar, sino que habían de predicar “el evangelio a toda criatura.” Mateo 28:19; Marcos 16:15.

Al volverse a los gentiles en Antioquía de Pisidia, Pablo y Bernabé no dejaron de trabajar por los judíos dondequiera que tuviesen oportunidad de hacerse oír. Más tarde, en Tesalónica, en Corinto, en Efeso y en otros centros importantes, Pablo y sus compañeros de labor predicaron el Evangelio tanto a los judíos como a los gentiles. Pero sus mejores energías se dirigieron desde entonces a la edificación del reino de Dios en territorio pagano, entre pueblos que no tenían sino poco o ningún conocimiento del verdadero Dios y de su Hijo (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 141).

Cuando el cristiano está esperando deberes y severas pruebas que anticipa que vendrán sobre él debido a su profesión de fe cristiana, es propio de la naturaleza humana contemplar las consecuencias y evadirlas y esto ocurrirá en forma decidida a medida que nos acercamos al fin de la historia de la tierra. Podemos ser animados por la veracidad de la Palabra de Dios, de que Cristo nunca defraudó a sus hijos como su seguro Dirigente en la hora de la prueba; pues tenemos el registro veraz, de que los que han estado bajo los poderes opresores de Satanás han tenido a su disposición una gracia proporcional a sus días. Dios es fiel y no permitirá que seamos tentados más de lo que podamos soportar…

El [creyente] no debe estar haciendo grandes preparativos para protegerse de las pruebas, porque es sólo un instrumento de Dios, y debe avanzar con un sólo gran propósito, con su mente y su alma fortalecidas día tras día, para no sacrificar un sólo principio de su integridad (Mensajes selectos, {3MS}, t. 3, pp. 454, 455).

Aunque el pecador no puede salvarse a sí mismo, tiene sin embargo algo que hacer para conseguir la salvación. “Al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6:37. Pero debemos ir a él; y cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, debemos creer que nos acepta y nos perdona. La fe es el don de Dios, pero el poder para ejercitarla es nuestro…

Nada excepto la justicia de Cristo puede hacernos merecedores de una sola de las bendiciones del pacto de la gracia. Muchos son los que durante largo plazo han deseado obtener estas bendiciones, pero no las han recibido, porque han creído que podían hacer algo para hacerse dignos de ellas. No apartaron las miradas de sí mismos ni creyeron que Jesús es un Salvador absoluto. No debemos pensar que nuestros propios méritos nos han de salvar; Cristo es nuestra única esperanza de salvación (Patriarcas y profetas,{PP}, p. 458).


Lección 7 | Martes 14 de agosto

ANTIOQUÍA DE PISIDIA: SEGUNDA PARTE

Hechos 13:38 y 39 presenta el tema de la incapacidad de la Ley para justificar, un importante concepto doctrinal. A pesar del carácter obligatorio de sus mandamientos morales, la Ley es incapaz de ofrecer justificación porque no puede producir obediencia perfecta en quienes intentan guardarla (Hech. 15:10; Rom. 8:3). Incluso si la Ley pudiera producir obediencia perfecta en nosotros, esa obediencia perfecta no puede expiar los pecados pasados (Rom. 3:19; Gál. 3:10, 11). Esta es la razón por la que la justificación no se puede ganar, ni siquiera en parte. Podemos recibirla solamente por la fe en el sacrificio expiatorio de Jesús (Rom. 3:28; Gál. 2:16), un regalo que no merecemos. Por más importante que sea para la vida cristiana, la salvación no se puede conseguir a través de la obediencia.

Lee Hechos 13:42 al 49. ¿Cómo recibió la sinagoga el mensaje de Pablo?

Hechos 13:42-49

42 Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas. 43 Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. 44 El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. 45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. 46 Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. 48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. 49 Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.

A pesar de la aspereza con que Pablo terminó su mensaje, la reacción de la mayoría en la sinagoga fue sumamente favorable. Sin embargo, al sábado siguiente las cosas cambiaron drásticamente. Es muy probable que “los judíos” que rechazaban el mensaje del evangelio fuesen los dirigentes de la sinagoga, los que representaban al judaísmo oficial. Lucas le atribuye a los celos la despiadada actitud de ellos hacia Pablo.

En el mundo antiguo, varios aspectos del judaísmo como el monoteísmo, el estilo de vida e incluso el sábado ejercían una fuerte atracción entre los no judíos, y muchos de ellos se unían a la fe judía como prosélitos. No obstante, la circuncisión era un grave obstáculo, ya que se consideraba una práctica bárbara y repugnante. En consecuencia, muchos gentiles asistían a las sinagogas para adorar a Dios, pero sin convertirse formalmente al judaísmo. Se los conocía como “temerosos de Dios”, y quizá fueron los temerosos de Dios o también los prosélitos de la sinagoga de Antioquía (Hech. 13:16, 43, NVI) los que ayudaron a difundir la noticia del mensaje de Pablo entre la gente en general, y esta acudía en grandes cantidades. La posibilidad de experimentar la salvación sin tener que primero adherirse al judaísmo, sin duda, era particularmente atractiva para muchos.

Esto quizá ayude a explicar los celos de los dirigentes judíos. De cualquier forma, al rechazar el evangelio, no solo se estaban autoexcluyendo de la salvación de Dios, sino también liberaron a Pablo y a Bernabé para dedicar toda su atención a los gentiles, quienes se regocijaban y alababan a Dios por incluirlos en su plan de salvación.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 

42 Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas. 43 Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. 44 El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. 45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. 46 Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. 47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. 48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. 49 Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia. (Hechos 13)

Gracias a Dios, siempre hay en la congregación espectadores que alientan a los predicadores. Los gentiles escucharon la Palabra de Dios de labios de Pablo y Bernabé; supieron que esas palabras eran palabras de verdad. La mayoría de nosotros no sabemos música en una forma técnica, pero fácilmente podemos descubrir cuando una melodía no está afinada completamente.

Algo así sucedió y sigue sucediendo con el evangelio y esto se debe a la intervención del Espíritu Santo. Los gentiles escucharon una predicación extraña, algo que nunca antes habían escuchado y supieron que era verdad. Supieron que el Cordero había sido inmolado desde la fundación del mundo, y no tardó mucho tiempo para que ellos pudieran decir: “Esto es lo que hemos estado esperando por mucho tiempo.”

Tristemente sucede que en una congregación se pueden encontrar dos grupos totalmente diferentes al mismo tiempo. Era el mismo sábado, era la misma sinagoga, era la misma doctrina, era el mismo predicador; pero allí había un grupo que estaba lleno de envidia, y había otro grupo que estaba lleno de gozo.

Para unos el evangelio es sabor de vida, mientras que para otros es sabor de muerte. El evangelio puede hacer al hombre santo o puede hacerlo más impío; el evangelio salva o mata, pero no deja a nadie moribundo: “Casi salvado, significa perdido.”

Instigados por el enemigo, los judíos estaban cerrando las últimas puertas de gracia que quedaban abiertas; estaban apagando las últimas antorchas que alumbraban su camino; estaban endureciendo sus cuellos cada día más: pronto serían destruidos y quedarían sin remedio.

Encontramos que a menudo hay rivalidad y resentimiento entre una religión y otra, aun dentro del mismo cristianismo. Si una denominación prospera, otros comienzan a verla con recelos; parece que  hay una tendencia al descontento por el éxito que otras denominaciones religiosas obtienen cuando predican el evangelio.

Esto es precisamente lo que estaba pasando con el mundo judío: en vez de alegrarse porque el gentil estaba dejando atrás el paganismo, estaban totalmente contrariados y enojados porque ellos estaban abrazando el cristianismo.

El religioso envidioso revela un orgullo secreto, una conciencia pecaminosa y una infelicidad interna, instigado por el demonio, padre de la envidia.

El envidiado religioso revela una verdad que no se puede negar, una santidad que no se puede refutar, y una bendición que no se puede contradecir.

45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. 46 Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. (Hechos 13)

Este fue un momento histórico: los apóstoles se convirtieron en hombres diferentes. Fue un momento crítico, cuando el hombre se derrumba o se fortalece. En el texto encontramos una turba contradiciendo y blasfemando, a todo pulmón y en público. También encontramos a dos hombres que, en vez de achicarse, se agrandan y defienden con denuedo la Palabra de Dios.

Ante una situación como ésta, cualquier barro se desmorona fácilmente, pero la constitución del barro con el cual estaban formados Pablo y Bernabé, era de una constitución sólida, era un barro muy semejante a la piedra: una vez formado, es muy difícil romperlo. Los grandes héroes de la vida en general, fueron formados con un material como el de Pablo y Bernabé.

Como verdaderos hombres, Pablo y Bernabé crecieron ante la presencia de las dificultades. La oposición nunca intimida la gran naturaleza de una buena causa; todo lo contrario, despierta al hombre, y la hombría de éste desafía abiertamente a la oposición.

48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. (Hechos 13)

Algunos que escuchan el mensaje son indiferentes: no sienten la necesidad del evangelio.

Hay quienes son críticos: sienten la necesidad del evangelio, pero no están dispuestos a recibirlo.

Otros son hostiles y rechazan el evangelio como la respuesta a sus necesidades, y buscan satisfacer sus necesidades en otras fuentes como el formalismo, la infidelidad o la mundanalidad.

Pero ¡gloria a Dios! también encontramos que hay gente que se regocija con el evangelio de Cristo. Escuchan atentamente, con mentes abiertas y con deseos fervientes, vienen a tener gozo, un gozo que es el resultado del perdón y la aceptación divina.

47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. 48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. 49 Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia. (Hechos 13)

 

Una leyenda muy interesante cuenta que cierto hombre tenía en su tierra un pozo de aguas cristalinas. En ningún momento dejaba a los residentes de su comunidad tomar el agua del pozo, ni aún en los momentos más duros del verano. La leyenda dice que una mujer santa llegó al pozo, llenó su cántaro de agua y se fue por toda la comarca derramando el agua de su cántaro. En cada lugar donde el agua caía, nacía una fuente de agua cristalina. La antigua nación judía era como el dueño de aquel pozo: querían mantener la gracia divina solamente para ellos. Querían mantener la fuente de vida espiritual para su uso exclusivo y no la compartían con el mundo gentil. Pero los apóstoles vinieron, tomaron el agua de vida que les dio Jesucristo, y se fueron por todo el mundo desparramando el agua, que apagó la sed espiritual que tenían las naciones.

Cierto misionero cuenta la historia de un hombre pagano de Burma/Birmania/Mianmar, que se convirtió al cristianismo cuando leyó el libro de Salmos en su propia lengua, que un visitante dejó olvidado en su casa. Este hombre comenzó a leer el libro de Salmos y antes de terminar de leerlo, tomó la decisión de eliminar todos los ídolos de su casa. Durante 20 años se mantuvo adorando a Dios, solamente con la luz que le revelaban los Salmos. Había hecho del Salmo 55 su oración diaria, que después de tanto tiempo se lo sabía de memoria. Tiempo después tuvo la bendición de encontrarse con un misionero, quien le obsequió un Nuevo Testamento escrito en burmés, su propia lengua; después de leer la historia de la salvación de la humanidad hecha por nuestro Señor Jesucristo, el hombre exclamó: “Por 20 años he caminado a la luz de las estrellas, pero ahora puedo contemplar el sol.”

¡Gracias a Dios por su Don inefable: Cristo Jesús!

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Una y otra vez me ha sido presentado el peligro de abrigar, como pueblo, ideas falsas sobre la justificación por la fe. Por años se me ha mostrado que Satanás trabajaría de una manera especial para confundir las mentes en este punto. La ley de Dios ha sido ampliamente tratada y presentada a las congregaciones casi tan desprovista del conocimiento de Cristo Jesús y su relación con la ley como la ofrenda de Caín. Se me ha mostrado que muchos no han llegado a la fe por causa de ideas mezcladas y confusas acerca de la salvación, porque los ministros han trabajado de una manera errónea para alcanzar los corazones. El punto que ha sido impreso por años en mi mente es la justicia imputada de Cristo. Me asombra que éste no se haya convertido en el tema de disertación en nuestras iglesias por todo el territorio, cuando de manera tan constante me ha sido presentado con insistencia, y lo he hecho el tema de casi cada discurso y plática que he dado a la gente (Fe y obras, {FO}, p. 15).

Como las nuevas del nacimiento del Salvador, el mensaje del segundo advenimiento no fue confiado a los caudillos religiosos del pueblo. No habían conservado estos la unión con Dios, y habían rehusado la luz divina; por consiguiente no se encontraban entre aquellos de quienes habla el apóstol Pablo cuando dice: “Vosotros, empero, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día a vosotros os sorprenda como ladrón: porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; nosotros no somos de la noche, ni de las tinieblas”. 1 Tesalonicenses 5:4, 5 (VM)…

Dios requiere de su pueblo obras de fe y obediencia que correspondan a las bendiciones y privilegios que él le concede. La obediencia requiere sacrificios y entraña una cruz; y por esto fueron tantos los profesos discípulos de Cristo que se negaron a recibir la luz del cielo, y, como los judíos de antaño, no conocieron el tiempo de su visitación. Lucas 19:44 (El conflicto de los siglos, {CS}, pp. 315, 316).

Cuando el mensaje evangélico se extendió en Pisidia, los judíos incrédulos de Antioquía, cegados por el prejuicio, “concitaron mujeres pías y honestas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé y los echaron” de aquel distrito.

Los apóstoles no se desanimaron por este trato; recordaron las palabras del Señor: “Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” Mateo 5:11, 12.

El mensaje evangélico avanzaba, y los apóstoles tenían plena razón para sentirse animados. Sus labores habían sido ricamente bendecidas entre los de Pisidia que vivían en Antioquía, y los creyentes a quienes habían dejado solos para continuar la obra durante un tiempo, “estaban llenos de gozo, y del Espíritu Santo.” (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, pp. 142, 143).


Miércoles 15 de agosto | Lección 7

ICONIO

Bajo la instigación de los dirigentes judíos de Antioquía, las autoridades locales incitaron a una multitud contra Pablo y Bernabé y los echaron de la ciudad (Hech. 13:50). Sin embargo, los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo (Hech. 13:52). Los misioneros se dirigieron, entonces, a la ciudad de Iconio.

Lee Hechos 14:1 al 7. ¿Cuál fue el resultado de las actividades de Pablo y Bernabé en Iconio?

Hechos 14:1-7

Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos. Mas los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos. Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios. Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles. Pero cuando los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos, habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, y allí predicaban el evangelio.

En Iconio, Pablo y Bernabé continuaron con su práctica de dirigirse primero a los judíos antes que a los gentiles. El sermón de Pablo en Antioquía (Hech. 13:16-41) ofrece la razón principal de la prioridad judía en su ministerio: la elección de Israel, con todo lo que esto implica (Rom. 3:2; 9:4, 5), y el cumplimiento de la promesa de Dios de un Salvador a través del linaje de David. A pesar de que muchos judíos rechazaban el evangelio, Pablo nunca perdió la esperanza de una conversión judía considerable.

En Romanos 9 al 11, Pablo aclara que “no todos los que descienden de Israel son israelitas” (Rom. 9:6) y que únicamente por la misericordia de Dios algunos judíos son creyentes. Dios no ha rechazado a su pueblo, pero “en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia” (Rom. 11:5). Pablo siguió predicando el evangelio a los gentiles, aunque creía que un día habría más judíos que llegarían a creer en Jesús.

“El argumento de Pablo de Romanos 9 al 11 ofrece una explicación adicional de la estrategia misionera que aplica en el relato de Hechos y confronta a todas las generaciones de cristianos con la importancia teológica de dar testimonio a los judíos no creyentes”.–D. G. Peterson, The Acts of the Apostles, p. 401.

La situación no era muy diferente de la de Antioquía. La primera reacción de los judíos y los gentiles al evangelio de Pablo fue sumamente positiva, pero nuevamente los judíos no creyentes, posiblemente los dirigentes de la comunidad judía local, caldearon a los gentiles y envenenaron su mente contra los misioneros, causando división entre el pueblo. Cuando los oponentes planeaban atacar y linchar a Pablo y a Bernabé, los dos misioneros decidieron abandonar la ciudad y trasladarse a la siguiente.

Más que simplemente oír el evangelio, el pueblo judío necesita verlo en la vida de los que profesan el nombre de Jesús. Si tienes conocidos que son judíos, ¿qué tipo de testimonio les estás ofreciendo?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Los textos de la lección más el comentario del Espíritu de Profecía insertos se complementan muy bien en el estudio de este día y satisfacen su necesidad como docente de la Escuela Sabática.

 

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

De Antioquía de Pisidia, Pablo y Bernabé fueron a Iconio. En ese lugar, como en Antioquía, comenzaron sus labores en la sinagoga de su propio pueblo. Tuvieron un éxito notable; “creyó una grande multitud de Judíos, y asimismo de Griegos.” Pero en Iconio, como en otros lugares donde los apóstoles trabajaron, “los Judíos que fueron incrédulos, incitaron y corrompieron los ánimos de los Gentiles contra los hermanos.”

Los apóstoles, sin embargo, no se dejaron desviar de su misión; porque muchos aceptaban el Evangelio de Cristo, Frente a la oposición, la envidia y el prejuicio, continuaron su trabajo, “hablando denodadamente en el Señor;” y Dios “daba testimonio a la palabra de su gracia, dando que señales y milagros fuesen hechos por las manos de ellos.” Estas evidencias de la aprobación divina tenían una poderosa influencia sobre aquellos cuyas mentes estaban abiertas a la convicción, y los conversos al Evangelio se multiplicaban.

La creciente popularidad del mensaje predicado por los apóstoles llenó de envidia y odio a los judíos incrédulos, y resolvieron éstos poner coto de una vez a las labores de Pablo y Bernabé. Mediante falsos y exagerados informes, indujeron a las autoridades a temer que toda la ciudad fuera incitada a la insurrección. Declararon que muchos se estaban adhiriendo a los apóstoles, y sugirieron que lo hacían con secretos y peligrosos designios (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 144).

Pablo era un apóstol inspirado, y sin embargo el Señor no le mostró en todas las ocasiones las condiciones precisas de su pueblo. Los que estaban interesados en la prosperidad de la iglesia y veían los males que aparecían, le presentaban a él el asunto, y debido a la luz que él había recibido anteriormente estaba preparado para juzgar el verdadero carácter de esas manifestaciones. Porque el Señor no le hubiera dado una nueva revelación para esa ocasión especial, los que verdaderamente buscaban luz no echaban a un lado su mensaje como si fuera una comunicación común. No, de ninguna manera. El Señor le había mostrado las dificultades y los peligros que se levantarían en las iglesias, para que cuando se desarrollaran él supiera cómo tratarlos (Mensajes selectos,{3MS}, t. 3, p. 61).

El Padre dedica su amor a sus elegidos que viven en medio de los hombres. Ellos son el pueblo que Cristo ha redimido con el precio de su propia sangre, y como responden a la atracción de Cristo mediante la soberana misericordia de Dios, son elegidos para ser salvados como sus hijos obedientes. Sobre ellos se manifiesta la generosa gracia de Dios, el amor con que los ha amado. Todo el que quiera humillarse como un niñito, que quiera recibir y obedecer la Palabra de Dios con la sencillez de un niño, estará entre los elegidos de Dios…

En el concilio del ciclo se dispuso que los hombres, aunque transgresores, no debían perecer en su desobediencia, sino que por medio de la fe en Cristo como su sustituto y fiador pudieran convertirse en los elegidos de Dios, predestinados para la adopción de hijos por Jesucristo y para él, según el puro afecto de su voluntad (Comentario de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1114).


Lección 7 | Jueves 16 de agosto

LISTRA Y DERBE

El siguiente lugar que visitaron Pablo y Bernabé fue Listra, una aldea recóndita a unos 29 kilómetros al suroeste de Iconio. Aunque se quedaron un tiempo allí (Hech. 14:6, 7, 15), Lucas solamente relata el desarrollo de una historia: la curación de un cojo, probablemente mendigo, que sufría esa enfermedad de nacimiento.

Lee Hechos 14:5 al 19. La reacción de la gente ¿qué le reveló a Pablo? ¿Cuán sumida en la ignorancia estaba?

Hechos 14:5-19

Pero cuando los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos, habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10 dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. 11 Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. 12 Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. 13 Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios. 14 Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces 15 y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. 16 En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; 17 si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. 18 Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud les ofreciese sacrificio. 19 Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.

La multitud quedó tan impresionada por el milagro que confundió a Pablo y a Bernabé con dioses: a Bernabé, con Zeus, el dios supremo del panteón griego; y a Pablo, con Hermes, el ayudante y portavoz de Zeus. De hecho, la gente quería ofrecerles sacrificios.

El poeta latino Ovidio (43 a.C.-17/18 d.C.) había registrado anteriormente una leyenda de estos mismos dioses disfrazados de humanos que visitaban una ciudad en la misma zona (“las colinas de Frigia”) en busca de un lugar para descansar. Según la leyenda, una pareja humilde y anciana los trató amablemente y con hospitalidad; el resto de la gente les fue indiferente. Debido a su amabilidad y hospitalidad hacia los visitantes de incógnito, la casa de la pareja se transformó en templo y ellos en sacerdotes, mientras que el resto de la ciudad fue destruido por completo (Metamorphoses 611-724).

Con una historia así circulando en esta región, no es de extrañar la reacción de la gente ante el milagro de Pablo. La historia también ayuda a explicar por qué la multitud supuso que los misioneros eran esos dos dioses, y no Asclepio, por ejemplo, el dios de la medicina. No obstante, Pablo y Bernabé lograron detener la falsa adoración de sí mismos. Finalmente, algunos oponentes de Antioquía e Iconio lograron trastocar completamente la situación, y Pablo fue apedreado y dado por muerto.

Lee Hechos 14:20 al 26. ¿Dónde terminaron su viaje Pablo y Bernabé? Y, ¿qué hicieron en su viaje de regreso?

Hechos 14:20-26

20 Pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe. 21 Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, 22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. 23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído. 24 Pasando luego por Pisidia, vinieron a Panfilia. 25 Y habiendo predicado la palabra en Perge, descendieron a Atalia. 26 De allí navegaron a Antioquía, desde donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido.

Pablo dijo: “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hech. 14:22). ¿Qué significa eso? ¿Alguna vez experimentaste algo así? ¿Cómo puedes aprender a crecer en la fe como resultado de las “tribulaciones” que enfrentas?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

MILAGROS A GRANEL
Pero cuando los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos, habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10 dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. 11 Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. 12 Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. 13 Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios. 14 Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces 15 y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. 16 En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; 17 si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. 18 Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud les ofreciese sacrificio. 19 Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. (Hechos 14)
La sanación del paralítico de Listra nos recuerda la sanación del paralítico que yacía en el templo, cerca de la puerta La Hermosa. Éste también había sido paralítico desde su nacimiento, por lo tanto el milagro efectuado en él, no se podía caracterizar como una habilidad superior humana, sino como un poder sobrenatural.

 

Los milagros que los apóstoles efectuaban no solamente eran para aliviar el sufrimiento del paciente, ni para ganar más conversos. Se efectuaban para demostrar que el Dios del cielo estaba presente con ellos; por lo tanto mostraban que la doctrina que predicaban era una doctrina verdadera. Esto daba certeza a los predicadores y a los espectadores.

Para los judíos los argumentos de la profecía eran suficientes; pero eso no era suficiente para el mundo gentil, ya que ellos no estaban tan versados en las profecías bíblicas como los judíos, para el mundo gentil un milagro era una especie de evidencia en favor de la verdad, y no se la podía negar.

A pesar de que los milagros de sanación divina son evidencia que no se puede negar, muchas veces el prejuicio de las personas los pueden distorsionar.

Los milagros que Jesús hizo con el pueblo judío, éstos se los atribuían a Belzebú o a la influencia satánica; y ahora en Listra, descubrimos que el milagro de Pablo y Bernabé con el paralítico, es atribuido a la magia.
CONFUSIÓN IDEOLÓGICA 

Los habitantes de Listra estaban dispuestos a usar ese milagro en favor de la religión idólatra que ellos practicaban. Desde el mismo momento que ellos relacionaron el milagro del paralítico a su religión idólatra, desde ese mismo momento, Pablo y Bernabé se convirtieron en dioses. Inmediatamente el Registro Civil de la alcaldía de Listra les extendió una nueva acta de nacimiento, asignándoles sus nuevos nombres, que eran nombres de sus más importantes dioses.

Si los dioses habían decidido visitar a sus feligreses, sus feligreses tenían que recibirlos con los honores que un dios se merece; desde el sacerdote hasta el más tierno feligrés, todos se hicieron presentes para rendir homenaje a sus dioses visitantes.

Los apóstoles rechazaron la propuesta de idolatría y honor que una ciudad entera les ofrecía y se incendiaron en el celo divino, reconociendo que la gloria y la alabanza sólo pertenece a Dios. Quien pretende liderar una iglesia, no puede aceptar la pleitesía que corresponde exclusivamente a Dios.

Las antiguas naciones de los paganos tenían dioses que en verdad no existían, sino que eran el producto de la imaginación de sus mentes.

Otros habían hecho de personas muertas su dioses; muchos de ellos fueron grandes líderes, guerreros, poetas, filósofos, familiares o sencillamente buenas personas, a los cuales se les tenía admiración y respeto. Consagrando sus nombres como dioses, se conservaba su memoria para los posteridad.

Las religiones paganas no han muerto. Hoy no se consagra como dioses a seres humanos, sino que se les canoniza, y desde el momento en que reciben su título de santo (o beato), entonces se les puede rendir adoración. ¿No es eso idolatría en su esencia?

La mayoría de canonizados son de Europa, pero en América ya nos apuntamos varios “santos”:

Mexico tiene a Juan Diego, indígena chichimeco que vio la aparición de la virgen de Guadalupe.

Guatemala también tiene su santo, Pedro San José de Betancur; el santo hermano Pedro, como le suelen llamar era un misionero español.

El Salvador no se queda atrás con monseñor Óscar Arnulfo Romero, se le canonizó por ser “un mártir por odio a la fe.” En verdad no fue asesinado porque se odiaba su religión, sino que fue asesinado por su participación política en el movimiento izquierdista salvadoreño.

Tenemos a Sor María Romero de Nicaragua; a María Laura Montoya de Colombia, conocida como la madre Laura; a José Gabriel Brochero de Argentina, conocido como el padre gaucho; a Alberto Hurtado de Chile y posiblemente a la más idolatrada de todos ellos en el mundo entero: Santa Rosa de Lima.

Santa Rosa de Lima es un nombre que se usa para ciudades, hospitales, colegios, escuelas y universidades, iglesias y catedrales, asilos y orfanatos. En el mundo entero se le rinde mucha adoración a Santa Rosa de Lima; a ella se le denomina la primera santa de América. Es la santa de Perú, pero en realidad ella es una dominicana, así que la bella Quisqueya (República Dominicana) comparte su santa con el pueblo incaico.

¿No es todo esto idolatría en su esencia?

Es muy difícil ser canonizado como santo aquí en la Tierra, pero es bien fácil volverse un santo a los ojos del Cielo. La canonización terrenal exige pagos cuantiosos; la celestial es gratuita.

Para que el Cielo nos considere santos, lo que se necesita hacer es caer de rodillas, aferrarse de la sangre de Jesús para obtener el perdón de los pecados, pedir el poder del Espíritu Santo para vencer nuestra vida de pecado, y tomar el amor y la salvación que el Padre nos ofrece a través de su Hijo Jesucristo. Desde ese momento, el pecador comienza a caminar por el hermoso camino de la santidad, comienza su carrera de santo que culmina hasta que logre ver a Cristo cara a cara y sea transformado de gloria en gloria.

La diferencia entre el santo terrenal y el santo celestial, es que al santo terrenal se le rinde homenaje y adoración, mientras que el santo celestial no permite homenaje y adoración, sino que éste alaba, adora y glorifica al Dios del cielo, quien la ha regalado la santidad y la salvación.

19 Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. (Hechos 14)

¡Al final, Listra terminó intentando apedrear a uno de sus propios dioses!

Los judíos llegaron a Listra, siguiendo y rastreando el camino de Pablo y Bernabé; allí comenzaron a enseñar que esos milagros eran de origen diabólico y la población cambió de parecer. Pocos instantes antes estaban tratando de adorarlos, pero minutos más tarde estaban tratando de matarlos. Así trabaja el enemigo con las mentes engañadas.

Los de Listra se parecen a los habitantes de la Isla de Malta, pero a la inversa. Allí llegó Pablo como un cualquier náufrago y fue mordido por una serpiente; los isleños creyeron que eso le pasó porque ser asesino. Pero después, cuando Pablo echó la serpiente al fuego y no le sucedió ningún daño, cambiaron de parecer y comenzaron a creer que Pablo era un dios.

El aplauso y la lisonja que el mundo ofrece son pasajeros, y jamás de los jamases se les puede confiar.

19 Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. (Hechos 14)

La “santa inquisición” renueva su trabajo precisamente en este párrafo. Era éste un grupo de personas que andaba de país en país y de ciudad en ciudad, persiguiendo y buscando a los discípulos de Cristo, para desacreditar su obra y asesinarlos. La santa inquisición no pertenece a ninguna denominación religiosa, sino que pertenece a su padre el diablo y a su fundador Caín.

Han habido algunos que han adoptado esta organización en su religión, para eliminar a aquellos que ellos consideran contrarios y perjudiciales a sus propósitos terrenales. Sin duda alguna estas religiones que han usado la organización y estrategias de la santa inquisición no son religiones que pertenecen a Cristo.

LISTRA-LECCIONES
De Listra aprendemos lo siguiente:

 

-El apedreamiento, la hoguera o el asesinato religioso es la respuesta de quien no tiene base bíblica.

-Los que no tienen ninguna base bíblica para defender su religión, lo que hacen es inflamar la pasión de las multitudes y propiciar el exterminio.

-Cuando Dios ha encomendado una misión especial a uno de sus siervos, los enemigos no podrán tomar su vida.

-Un verdadero siervo de Dios, si sufre en una ciudad se moverá a otra, pero no detendrá su servicio.

-Un verdadero siervo de Dios no se echará atrás, porque en un momento dado en la vida, estuvo al borde del peligro o de la muerte.

Sólo había pasado una docena de años en los que Saulo estuvo al cuidado de la ropa de un santo que era asesinado. Ahora él mismo casi corrió la misma suerte, en la misma manera que Esteban fue asesinado.

Pablo comenzó a probar lo que Esteban pasó en su martirio; a Pablo se le permitió vivir, y en su mente quedaba el recuerdo fresco de la muerte de Esteban, como el de su apedreamiento en Listra. Ahora Pablo comenzaba a conocer y a comprender el sermón de las piedras.

La religión no nos protege del orgullo: no hay orgullosos más desafortunados que los orgullosos religiosos; éstos son los más duros de convencer, los más mentirosos, los más traicioneros, y los más asesinos.

El hombre que es orgulloso, vuelve brutal y violento al hombre que es ignorante.

Los sacerdotes, en su orgullo dominante, no pudieron aceptar que los milagros de los apóstoles fueran de origen divino; por lo tanto incitaron a los que eran ignorantes de los temas religiosos, a creer que estos milagros eran de origen diabólicos. Estos ignorantes religiosos se volvieron violentos y fueron los encargados de tratar de asesinar a Pablo.

Tenemos que combatir la ignorancia bíblica con todas nuestras fuerzas. Ante un pueblo que sabe la verdad bíblica, ningún hombre orgulloso tiene la oportunidad de convertir a otro en un salvaje o asesino. Ante el conocimiento de la verdad bíblica, ninguna santa inquisición tiene poder para actuar, en contra de nadie.

Tenemos que aprender a tolerar a todo hombre que ama a Dios; tenemos que aprender a verlo como nuestro vecino por la eternidad.

La moneda con la que el mundo sin Cristo paga los favores que se le hacen, se llama ingratitud.

Muchos genios del mundo han sufrido hambre; los inventores han sido encarcelados y muertos por sus brillantes ideas y descubrimientos; los pintores y poetas nos comentan sus momentos de hambre y desnudez; los apóstoles narran sus apedreamientos tras devolver la salud a los enfermos, y Cristo mismo nos cuenta de su asesinato en la cruz por salvar a un mundo de pecado.

Si usted está haciendo lo bueno, nunca espere la gratitud del mundo, de sus amigos, ni de su familia; tampoco la espere de su iglesia. El Cielo será el único que le recompensará todas sus obras, ya sean buenas o malas: el Cielo le recompensará en el momento correcto, en el lugar correcto y en la manera correcta.

Después del apedreamiento de Pablo en Listra, éste logró vivir alrededor de veinte años más, y nunca más se le intentó dar muerte a través del apedreamiento.

Pablo pudo decir: “Fui apedreado y dejado por muerto, pero no fui muerto.” Pablo regresó a Listra en muchas ocasiones; cada vez que lo hizo, fue encontrando frutos y más frutos de la semilla del evangelio sembrada en ese lugar.

Cada cicatriz y marca grabada en su cuerpo era un testimonio vivo y un monumento a sus palabras: “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” (Hechos 14: 22)
Y al final, Pablo pudo declarar sin ambages: “De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.” (Gálatas 6:17)

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

 

En compañía de Bernabé, [Pablo] fué a otras ciudades predicando a Jesús y realizando milagros, y muchos se convertían. Al ser sanado un hombre que había sido cojo de nacimiento, la gente que adoraba a los ídolos estaba por ofrecer sacrificio a los discípulos. Pablo se entristeció y les dijo que él y su colaborador no eran sino hombres y que el Dios que había hecho los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, era el único que debía ser adorado. Así ensalzó Pablo a Dios delante de la gente; pero a duras penas pudo refrenarla. En la mente de esa gente se estaba formando el primer concepto de la fe en el Dios verdadero, así como del culto y honor que se le debe rendir; pero mientras escuchaban a Pablo, Satanás estaba incitando a los judíos incrédulos de otras ciudades a que siguiesen a Pablo para destruir la buena obra hecha por él.

Estos judíos excitaron a aquellos idólatras mediante falsos informes contra Pablo. El asombro y la admiración de la gente se transformó en odio, y los que poco antes habían estado dispuestos a adorar a los discípulos, apedrearon a Pablo y lo sacaron de la ciudad como muerto. Pero mientras los discípulos estaban de pie en derredor de Pablo, llorándolo, con gozo lo vieron levantarse, y entró con ellos en la ciudad (Primeros escritos,{PE}, p. 203).

Al par que poseía altas dotes intelectuales, Pablo revelaba en su vida el poder de una sabiduría aún más rara. Sus enseñanzas, ejemplificadas por su vida, revelan principios de la más profunda significación, que eran ignorados por los grandes espíritus de su tiempo. Poseía la más elevada de todas las sabidurías que da una pronta perspicacia y simpatía, que pone al hombre en contacto con los hombres, y lo capacita para despertar la naturaleza mejor de sus semejantes e inspirarlos a vivir una vida más elevada.

Escuchad las palabras que pronunció ante los paganos de Listra, al indicarles a Dios revelado en la naturaleza como Fuente de todo bien, que nos da “lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones” (La educación,{ED}, p. 66).

Pablo no se olvidaba de las iglesias que había establecido. Después de hacer una jira misionera, él y Bernabé volvieron sobre sus pasos y visitaron las iglesias que habían levantado, escogiendo de entre sus miembros hombres a quienes podían preparar para que se les unieran en la proclamación del Evangelio.

Este rasgo de la obra de Pablo contiene una importante lección para los ministros hoy día. El apóstol hizo de la enseñanza de jóvenes para el oficio de ministros una parte de su obra. Los llevaba consigo en sus viajes misioneros, y así adquirían la experiencia necesaria para ocupar más tarde cargos de responsabilidad…

Nunca olvidaba Pablo la responsabilidad que descansaba sobre él como ministro de Cristo; ni que si las almas se perdían por su infidelidad, Dios lo tendría por responsable (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 296).


Viernes 17 de agosto | Lección 7

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Durante su vida en la Tierra, Cristo intentó sacar a los judíos de su exclusividad. La conversión del centurión y de la mujer sirofenicia son ejemplos de su obra directa al margen del pueblo reconocido de Israel. Ahora había llegado el momento de trabajar en forma activa y continuada entre los gentiles. Comunidades enteras de ellos recibieron el evangelio gustosamente y glorificaron a Dios por la luz de una fe inteligente. La incredulidad y la malicia de los judíos no desviaron el propósito de Dios; porque se injertó un nuevo Israel en el antiguo olivo. Las sinagogas se cerraron frente los apóstoles; pero las casas particulares se abrieron de par en par para ser usadas, y los edificios públicos de los gentiles también se utilizaron para predicar la palabra de Dios” (LP 51).

“En todos sus esfuerzos misioneros, Pablo y Bernabé procuraban seguir el ejemplo de Cristo de voluntario sacrificio y fiel y fervorosa labor en bien de las almas. Siempre despiertos, celosos e infatigables, no tomaban en cuenta su personal inclinación y comodidad, sino que en incesante actividad y orando anhelosamente sembraban la semilla de verdad. Al propio tiempo, tenían mucho cuidado de dar valiosísimas instrucciones prácticas a cuantos se decidían en favor del evangelio. Este fervor y piadoso temor producía en los nuevos discípulos una duradera impresión acerca de la importancia del evangelio” (HAp 151).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Reflexiona en la historia de la deserción de Juan Marcos cuando las cosas se pusieron difíciles. Pablo y Bernabé más adelante discutieron por Juan Marcos, cuando Bernabé quería volver a usarlo y Pablo no (ver Hech. 15:37). Sin embargo, años después Pablo escribió: “Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio” (2 Tim. 4:11). ¿Qué lecciones podemos aprender con respecto a quienes, en determinadas circunstancias, resultan ser infieles a su llamado?
  2. Repasa la respuesta de Pablo y Bernabé a los listrenses cuando los confundieron con dioses (Hech. 14:14-18). ¿Cómo podemos responder cuando estamos tentados a atribuirnos algo que Dios ha hecho?
  3. Lee Hechos 14:21 al 23. Sobre la base del ejemplo de Pablo y Bernabé, ¿qué podemos hacer individualmente y como iglesia para fomentar o fortalecer la fe de los nuevos conversos?
  4. ¿Cómo podemos evitar que las tradiciones humanas, incluso las creencias que abrazamos durante mucho tiempo, se interpongan en el camino del progreso de la verdad, como los dirigentes religiosos que se oponían a Pablo?

 Nuestros agradecimientos al apoyo y equipo del Hno. Tony García Sarabia.

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